MODA

Turtleneck, elegancia e intelecto

Desde filósofos hasta Kim Kardashian. Todos hemos llevado alguna vez el famoso “cuello cisne”. Y no solo nos favorece… Te contamos su significado – y su historia.

Ya lo dijo Agatha Ruiz de la Prada, “todo vuelve, pero vuelve de una forma diferente”. Las tendencias van y vienen, pero el estilo es lo que permanece, y la historia de la moda no sería la misma sin una de sus prendas más icónicas: el cuello cisne.

Bueno, lo cierto es que esta prenda tiene tantas denominaciones como definiciones: Turtleneck, o lo que es lo mismo: cuello de tortuga, para los americanos; cuello vuelto para los franceses y cuello polo, para los británicos. No obstante, si algo merece la pena contar de él, es su historia. Por su significado social, trascendencia e iconos que lo lanzaron al estrellato – y no, esta vez, no es Madonna.

¿Pero qué palabras se atribuyen al cuello cisne? Varias, casi todas positivas: intriga, intelecto, elegancia, creatividad y dolcevita – llamada así por el protagonista de La Dolce Vita, Marcelo Mastroianni.

Por eso, olvidar el origen de esta prenda es algo impensable, sobre todo para los atletas universitarios británicos, que comenzaron a utilizarlo a finales del siglo XIX. Su eficacia contra el frío sedujo a militares y marineros. Sin embargo, la llegada del siglo XX, hizo que se atribuyeran otras características mucho más artísticas, gracias a personalidades de la dramaturgia como Noël Coward y Marlene Dietrich, quienes terminarían llevándolo más hacia el camino de la elegancia, imagen que luego terminaría de consolidarse gracias a Audrey Hepburn.

“Artistas como Bob Dylan o Andy Warhol, hicieron del turtleneck un sello de identidad”

Tras la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la adjudicación de París como ciudad del arte, el cuello cisne comenzó a verse en escritores, actores, músicos, y demás personalidades que cuadraban con la ciudad. Por lo que, a esa practicidad, elegancia y creatividad, se le sumó el espíritu bohemio. Ahí fue cuando se extendió por todo el mundo, definiendo el estilo de otros artistas como Bob Dylan o Andy Warhol, quien hizo del turtleneck su sello de identidad. Además, trasmitió su especial devoción entre su círculo más cercano, contagiando a diseñadores como Yves Saint Laurent o su musa Edie Sedgwick.

Y como todo en esta vida, la popularización de estar prenda tiene que ver con el número de iconos que lo usaron, dándole historia, difusión y estilo. ¿Por qué? Porque, gracias a ellos, la media de la población comenzó a asociar, de forma inconsciente, el cuello cisne con la palabra éxito: como Steve Jobs.

“Gracias a multitud de iconos, la media de la población comenzó a asociar, de forma inconsciente, el cuello cisne con la palabra éxito”

Sabemos que la magia no existe, pero nunca debemos subestimar el poder de una prenda. Al fin y al cabo, nuestra imagen es lo primero que ven los demás de nosotros. Y una imagen vale más que mil palabras. E influencers como Chiara Ferragni o Kendal Jenner lo tienen claro.

Kendall Jenner.

Sea como fuera, ahora el turtleneck llena nuestros armarios por ser una prenda cómoda que se sitúa a medio camino entre la formalidad y lo informal. Porque siempre es buena idea decantarse por él si el dress code no ha quedado muy claro.

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