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44 Studio, la libertad de crear

Madrid comienza a llenarse de vida con la risa de los niños que salen del colegio y con los turistas que pasean por las calles. Son las seis, puntualidad británica y Franx de Cristal y Xavi García, diseñadores de 44 Studio, me reciben con los brazos abiertos. Me fijo en mi alrededor, dicen que el lugar donde vives revela mucho de la persona que habita en él y esta casa está llena de luz. Las paredes son blancas, la música suena de fondo y me siento observada por numerosas piezas originales que adornan las esquinas. Les pregunto varias veces cómo están. Algo me dice que tienen mucho que contar. Y lo primero que me explican es: “A los dos nos encanta la moda, pero nunca fue nuestro objetivo principal”. ¿Veis? Lo que yo decía.

Vale, explicadme eso. ¿Cómo surge entonces 44 Studio?

Casi por casualidad. Primero abrimos Salón 44, nuestra peluquería; y después 44 Store, una tienda donde vendemos varias marcas, tanto nacionales como internacionales. Una de las veces que estábamos en París haciendo la compra, nos dimos cuenta de que nos faltaba algo. Y poco después, decidimos hacer una colección cápsula. No con los tiempos que hoy en día estipula la moda, ni con el agobio al que parece que tenemos que rendir tributo. Así que, cuando la creamos e hicimos la presentación, vino la prensa. Y como se recibió y vendió bien, nuestros amigos nos animaron a seguir. Decidimos presentarnos a Ego, nos cogieron la tres veces y ahí fue cuando nació 44 Studio.

Habláis de casualidad, pero os faltaba algo. ¿Podríamos decir que 44 Studio también surge de una necesidad personal y/o profesional?

Sí. Cuando nosotros buscábamos ropa para nuestra tienda nos costaba encontrar prendas que nos gustaran. Faltaba un hueco que no existía.

“Si el perfume no tiene sexo, ¿por qué la ropa tiene que tenerlo?”

¿Y cuál es ese hueco?

Una marca sin género, sin barreras y sin que nadie te diga qué es lo que te tienes que poner por ser de un género u otro. Si el perfume no tiene sexo, ¿por qué la ropa tiene que tenerlo? Al fin y al cabo, la masculinidad y la feminidad no la decide el hombre o la mujer, sino la persona. Cuando estudias algo de moda te das cuenta de que, antiguamente, el hombre iba mucho más cargado que la mujer. Años más tarde, y por una serie de códigos, eso cambió. Pero ahora parece que tienes que seguir sí o sí unos cánones establecidos y no estamos de acuerdo.

No obstante, tampoco pensamos que hayamos inventado nada ni que estamos creando nada nuevo. Esta idea existe desde el principio de la moda y cada x tiempo un diseñador decide apostar por este tema.

¿Diríais que todo esto forma parte de una nueva cultura?

Sí. Las nuevas generaciones vienen sin miedo a ser libres. Vienen con algo aprendiendo, con una libertad que antes no teníamos.

Entonces, este mensaje lo captan mejor los jóvenes…

Es relativo. La juventud puede ser muy contradictoria. La gente joven también es machista y vuelve hacia atrás. No sé si tendrá algo que ver la música que escuchan o las nuevas tendencias. Pero hay dos vertientes: una de ellas tiene una visión más abierta y la otra hace retroceder esa libertad. Sin embargo, hay personas que han pasado los 40 y vienen a nuestra tienda porque somos lo que están buscando. Es cierto que ellos tienen referentes de hombres que han llevado falda como Miguel Bosé o corrientes como el new romantic.

¿Para entender vuestras colecciones se tendría que tener un mínimo de cultura de moda?

No. Está claro que cuanta más cultura tienes, más conceptos entiendes. Pero al igual que en el arte, no necesitas saber mucho para que un cuadro o una escultura te emocione. En la moda pasa lo mismo.

“Silencio’ es una reflexión social, porque hasta que no llegamos a un límite, la sociedad no sale a la calle a protestar”

A la hora de crear una colección para hombre o para mujer, un diseñador puede inspirarse en cualquier cosa: un personaje de una película, una diva, una canción… ¿Pero de dónde nace la inspiración cuando el grado de atemporalidad y lo unisex son los verdaderos protagonistas?

La inspiración es diferente en cada colección. Lanzamos mensajes distintos. Por eso, la forma de presentación también varía: a veces es un desfile, otras una presentación, una performance… Nos interesa más lanzar un pequeño discurso que tener una estética marcada. Siempre tratamos temas que tienen que ver con nuestros ideales, con nuestro mundo estético y con lo que pensamos. Son aspectos que no tienen sexo. Aunque, a veces, cuando sacamos de contexto las piezas es cuando más interesante nos parece.

¿Y qué tratabais de expresar en vuestro último trabajo?

‘Silencio’ es una crítica a la sociedad. Habla del ruido, de la información manipulada, y de cómo no nos paramos a pensar lo que sentimos porque no tenemos silencio. Es una reflexión social, porque hasta que no llegamos a un límite, la sociedad no sale a la calle a protestar. Es un mensaje que sirve tanto para un hombre como para la mujer.

Hemos oído rumores sobre un fashion film….

Sí, hay dos. De las dos últimas colecciones. Primero irá ‘The Hanger’ y después ‘Silencio’. La última presentación fue una performance para las personas que estaban presentes. Por eso no hay material de nada de lo que pasó. Era una experiencia personal que el público experimentó de primera mano. Nadie se esperaba aquello. Esperaban un desfile y se encontraron con que tenían que encender las linternas porque estaba todo oscuro. Había una sensación tensa y conseguimos que hubiese silencio. Era nuestro objetivo, aunque un objetivo muy difícil. Hoy en día vivimos en un mundo donde estamos acostumbrados a que lo nuevo es lo que se ve en las redes sociales. Presentas y casi al momento tiene que estar todo colgado en Internet. Es un arma de doble filo.

Vivimos en un mundo en el que no hay espacio para uno mismo. Así que, mi pregunta es: ¿habla el ser humano demasiado?

Totalmente. El silencio es muy necesario y a muchas personas les da miedo. Sin embargo, hay personas que hablan mucho, pero no dicen nada.

“Hay personas que hablan mucho, pero no dicen nada”

Cada vez con mayor frecuencia, los diseñadores apostáis por hacer algo que se salga fuera de la pasarela clásica. ¿Por qué?

Nosotros siempre hemos sido algo paralelos a lo claramente establecido. Los diseñadores tenemos el poder de crear una experiencia. Los desfiles han acabado convirtiéndose en gente que camina de un lado hacia el otro y durante la semana de la moda, se pierde la esencia. Así que, las marcas como nosotros, que somos pequeñas y que no tenemos medios para hacer un gran desfile y que alucinen con lo que hemos creado, nos amoldamos a lo que tenemos. La clave es saber hasta dónde puedes llegar. No obstante, montar una exposición, una performance, un acting o una presentación puede llegar a ser más interesante que un desfile. El mensaje se entiende mejor. Sin embargo, al hacerlo fuera, nadie nos asegura que toda la prensa vaya a venir.

En vuestras colecciones se aprecia cierta devoción por la sastrería fusionada con la cultura street style. Son dos mundos muy distintos…

En un momento determinado, las mezclas son las que pueden llegar a funcionar. Siempre nos ha gustado la sastrería clásica, y a la vez las tribus urbanas. Decontextualizar y deconstruir prendas es lo que hacían los punks. Llenaban sus chaquetas de imperdibles, rompían y unían piezas… El look de un banquero con unos pitillos y unas botas se acababa convirtiendo en el de una estrella del rock.

Para nosotros, fusionarlas era todo un reto, pero teníamos muchas ganas de hacerlo. Así que fuimos desarrollando esta idea, y aunque al principio no sabíamos hacer ni un patrón, ahora podemos hacerlo cualquier cosa.

Frax de Cristal y Xavi García © Kristen Wicce.

¿Y diríais que esas deconstrucciones derriban barreras clasistas?

El clasismo existe y existirá siempre porque es algo que tiene que ver más con los tipos de persona. Da igual a qué se dedique cada uno. O lo entiendes y lo compartes o no. España es un país donde se ve claramente a qué grupo de personas y a qué nivel económico y cultural pertenece cada uno por su look. Sin embargo, cuando viajas, comienzas a ver la ruptura de esas barreras. No obstante, lo que está claro es que hasta que no dejemos de juzgar existirán muros.

Me gustaría que profundicemos en el tema de las redes desde una frase de una camiseta que vi el otro día en Pinterest: “Me importa una mierda los seguidores que tengas en Instagram”.

Las redes sociales son un arma de doble filo. Hay artistas y fotógrafos que publican en revistas de moda súper importantes y tienen muy pocos seguidores en las redes. Pero luego ves a cualquier niña que acaba de llegar a Madrid y tiene millones de ellos. Lo peor es que no está haciendo nada con su vida. Solo subir una foto cada cinco minutos y cobrar un pastizal por ello. Al principio, las influencers eran personas con un estilo y sello propio. Ahora todo se mueve por dinero, poder e interés. Ha dejado de ser creíble. Nosotros nunca lo hemos entendido. Hay gente que hace cosas muy guays, que son muy potentes y que, en realidad, les importa una mierda los seguidores que tengan en Instagram.

“Al principio, las influencers eran personas con un estilo y sello propio. Ahora todo se mueve por dinero, poder e interés. Ha dejado de ser creíble”

Al final, la realidad se desvirtúa. ¿Qué efectos creéis que tienen y tendrán en la sociedad?

Dentro de unos años se diagnosticarán enfermedades que antes no existían. Nada de lo que hay detrás de las pantallas es real. Nadie se levanta maquillado, nadie desayuna aguacate todos los días, porque encima engorda. Vendemos algo que es mentira e intentamos vender vidas que no tenemos. A largo plazo, esto desencadenará en depresiones, personas que sienten que no encajan… Y es normal, si te ves siempre con 5 filtros, al final acabas creyéndote que eres así y el día a día se hace muy duro.

Volvemos a lo mismo: hablamos mucho y decimos poco. Vas a un restaurante y todo el mundo está con el móvil colgando lo que todavía no se ha comido y sin mirarse a la cara. Nos interesa más que la gente que no está a tu alrededor sepa que estás ahí y no la que tienes en frente. Es muy fuerte.

A pesar de esto, la inmensa mayoría de las marcas confían en determinados perfiles que encuentran en redes por su número de seguidores y likes, pero en EE.UU. y en Italia han decidido quitarlos y el resto del mundo hará lo mismo. ¿Cómo funcionarán a partir de ahora?

Como funcionaron antiguamente. Volveremos al origen, que es como nos teníamos que haber quedado. Aunque no tenemos tan claro que funcione esa supuesta repercusión. Lo hará con las grandes marcas, que se permiten tener un presupuesto para regalos e inversión en Instagram. Pero para las marcas pequeñas, la influencia está en que alguien importante vaya vestido de ti y luego haya repercusión en ventas. Porque, al fin y al cabo, nosotros no vendemos pintalabios, ni sombras de ojos, ni bolsos.

Pero si hoy en día hay páginas que por 1 € te dan 100 seguidores, ¿es fiable apostar por este tipo de personajes aunque seas una marca grande?

Claro que no. Si tienes 5000 seguidores, que sean de verdad. Si eres alguien en quien van a confiar, tu pretensión no debería ser ficticia. No obstante, Instagram y las demás redes son herramientas que necesitan mucho tiempo y eso es algo que nosotros no tenemos. Ni nos planteamos.

Volvemos a vosotros… Además de vuestro fashion film, ¿qué proyectos tenéis?

Estamos a la espera de una confirmación de enero, para una fiesta-presentación en Londres. Estábamos saturados del ritmo actual de la moda. Hemos decidido saltarnos enero y junio de la semana de la moda de Madrid y vamos a vender solo online y en 44 Store. De ese modo, podemos ajustar el precio y tener la ropa preparada en la tienda al siguiente de nuestra presentación. Si cada tres meses tenemos una cápsula, cada tres meses tendremos algo nuevo en la web. Porque si sacábamos colecciones cada seis meses, no nos daba tiempo a hacer nada que estuviera en medio. Y seis meses viendo lo mismo, cansa. Así que, volvemos a nuestro propio sistema. La próxima saldrá en septiembre. Es lo primero que hicimos, lo primero que funcionó y hemos decidido regresar al origen: centrarnos en colecciones pequeñas que surjan cuando tengan que surgir.

“Fuera la gente valora que la producción y la costura sea española. En España, todos somos españoles”

Y le decís adiós al calendario de Ifema…

Pensamos que no tiene coherencia que una marca pequeña esté en un calendario como ese. Si presentan en junio, nosotros no podemos poner en la tienda la ropa de invierno. No funciona. Aunque no nos cerramos a nada. Y si de repente, apuestan por marcas nuevas y quizás otro concepto, nos replantearíamos volver. Ahora mismo no se está promoviendo la marca España. Eso se hizo en los 80 y se quedó en los 90, pero no hay ninguna institución que realmente nos apoye. Si aparece alguien que redimiera y apoyara a marcas nuevas, nos encantaría estar presentes. Pero de momento, siempre son los mismos.

¿En qué momento diríais que se encuentra la moda española?

Hay gente con un buen producto que ofrecer, pero desde fuera no se ve así. Ahí está el problema. En la difusión. Porque el apoyo lo tienen las mismas personas que llevan 20 años haciendo lo mismo, y hay marcas jóvenes que son las que más fuerza podrían dar al producto español y no se las está ayudando. Por ejemplo, a nosotros en nuestra última presentación, nos dijeron que lo que habíamos hecho no parecía de Madrid, sino París. Entonces, ¿por qué no se da valor a eso? Fuera la gente valora que la producción y la costura sea española. En España, todos somos españoles.

¿Y por qué pasa esto?

Porque en nuestro país tenemos un complejo de inferioridad que nos hace creer que todo lo de fuera es mejor. La moda española tiene mucho potencial y calidad. En 44 Store tenemos tanto marcas nacionales como internacionales, y los clientes españoles siempre acaban llevándose lo internacional. Al final, nuestros clientes son los turistas y la gente que viene informada.

Desde 1992, la ropa ha ido bajando su coste hasta un 8,5%. Aún así, todavía nos sigue pareciendo cara. ¿Por qué no se valora este trabajo?

Ahora mismo, la moda es un caos sin salida. Tenemos que cambiar el modelo de consumo: consumir menos para consumir con más calidad. Pero es muy complicado, porque la gente se ha habituado a que una prenda le cueste 10 €. Y lo ves normal porque vas a las tiendas y es lo que hay. Sin embargo, no te planteas cómo esa marca ha conseguido ese precio. Retroceder te hace entender y lo que no es normal es que una persona tenga 20 camisetas por temporada.

“Los diseñadores tenemos el poder de crear una experiencia”

Pero para que despareciera el low cost, también tendrían que desaparecer las tendencias…

Por eso tenemos que volver al origen. Este exceso de consumo es culpa del low cost, pero no tiene por qué desaparecer. La clave esta en la educación. La gente tiene que aprender a valorar, porque el low cost también ha hecho que personas que no tienen un nivel adquisitivo demasiado alto puedan vestir muy bien.

Ahora hay una nueva vertiente que esclarece un poco el camino: la sostenibildad, aunque todavía no hay nada claro. También es relativa. Fabricar en tu entorno con productos de tu alrededor, de la forma más ecológica posible, sin explotar a nadie y sin hacer cuatro vuelos para tener las camisetas en tienda, es muy difícil.

¿La sostenibilidad puede llegar a ser una técnica marketiniana?

De hecho, ya lo es; porque, al final, un zapato de plástico contamina más que uno de piel que han matado a esa vaca para comérsela. Mejor que utilicen esa piel y no que construyan plástico para después ponerle miles de etiquetas.

Hemos llegado al final. ¿Hay algo que queráis decir o remarcar?

Solo la cultura y la globalización en el género. Lo vemos en las series, la gente habla del tema y por fin es algo que ya comienza a normalizarse. Así que, que la gente sienta lo que quiera sentir y vista como quiera vestir. Ese es nuestro mensaje, que seamos libres para llevar lo que queramos llevar. No nos sentimos con poder para decidir sobre el cliente. Es algo

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