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Trancoso, el paraíso escondido de Bahía

Lo que en su día fue un antiguo pueblo de pescadores de Brasil, hoy que se ha convertido en el destino favorito para todo tipo de celebrities y la crème de la moda.

Sol, mar, vegetación, montaña… Trancoso es especial. Y todo aquél que lo visita queda enamorado de su belleza por sus altos acantilados, por la amabilidad de su gente, por la importancia que dan a la cultura autóctona y por sus playas (vírgenes) paradisiacas. Un estado brasileño de Bahía en el que todavía se puede respirar aquel espíritu bohemio y hippie que le hizo tan popular hace 30 años y que le ha convertido en uno de los destinos turísticos más aclamados por celebritiescomo Naomi Campbell, Kate Moss, Gisele Bündchen, Diane von Furstenberg, Neymar, Beyoncé o Will Smith, entre otros.

Porque allí parece haberse detenido el tiempo, entre sus calles de adoquines irregulares, sus caminos de tierra y sus casas de madera pintadas de colores, el ambiente del lugar es un mix entre la bohemia y el lujo. Los paulistanos, como llaman a los residentes de Sao Paulo, comenzaron a llegar a mediados de la década de 1970. La mayoría de ellos, eran hippies y artistas, con estudios universitarios y de buena familia que, junto con nómadas de todo el mundo, crearon una especie de pueblo bohemio a lo Byron Bay en Australia, en esta parte de la costa Atlántica.

Sin embargo, no fue hasta la década de los 80 cuando se popularizó con la construcción de viviendas que son un auténtico lujo, con acceso directo a la playa – y la creación de sus primeras pousadas, así como un aeropuerto y helipuerto privado que permite su acceso directo desde São Paulo en dos horas, aproximadamente. Eso sí, para el resto de los mortales la mejor forma de llegar allí es volar hasta Porto Seguro y desde ahí moverse en un coche (la distancia es de 75 km), que nos dará mucha más libertad en todos los trayectos.

Quadrado

Es el corazón de trancoso. Una plaza cubierta de hierba y libre de coches, muy cerca del acantilado y con vistas a la playa. Flanqueada por los mejores restaurantes y boutiques de la localidad, bien merece una visita su Iglesia, que fue la quinta construida en Brasil, y probar los “tapiocas” que ahí mismo (en su puesto) prepara Elma de forma artesanal con distintos sabores, dulces y salados.

Una plaza llena de vida por sus tiendas (de decoración, artesanía, complementos) y las viviendas que mantienen algunos de los nativos. Ahí podrás encontrar auténticos tesoros como los de vende Maristela Gorayeb en Divino’s. Arquitecta y decoradora, para ella siempre fue complicado encontrar objetos que transmitieran una energía cálida. El conocer Trancoso fue para ella un punto de inflexión y por eso quiso crear aquí un espacio donde recoger esas piezas especiales que fabrican los artesanos de Brasil. Auténticas joyas cargadas de energía entre los que podrás encontrar cestos de mimbre, vasijas de barro, esculturas, lámparas y distintos complementos.

Interior de la iglesia de la Plaza Cuadrado.

Favoritto

Puedes comer directamente en la Plaza Qadarado o subir a su terraza, con unas vistas increíbles de la selva y del mar. Su decoración está inspirada en motivos marineros con cuerdas y redes, con un toque colonial que consiguen a través de la decoración vegetal. En su carta te sorprenderá el Risotto de frutos del mar con leche de coco, las Gambas salteadas con verduras y un toque de cilantro o el Brownie con sorbete de tapioca con cobertura de maracuyá y vino blanco. Una fusión bahiano-mediterránea que nació hace quince años en Montes Claros y que abrió sus puertas en Trancoso a finales de 2018.

Restaurante Favoritto.

Pousada Viver Trancoso

Integrado con su reserva tropical y con una estructura tan rústica como elegante, es un lugar ideal en el que desconectar y reconectar con la naturaleza. Un ambiente sereno y exclusivo en el que encontrase con uno mismo, que Rogério Melo ha creado en un espacio lleno de vida, donde todo detalle está cuidado con gran mimo. Su desayuno, con productos orgánicos y de cercanía, cuenta con gran variedad de zumos naturales y frutas, repostería elaborada por ellos mismos y platos tan típicos como el tapioca o el plátano cocido. Un oasis “détox” a tanto solo cinco minutos en coche del centro de Trancoso con tan solo seis habitaciones y un servicio personalizado, como si estuvieras en tu propio hogar.

Pousada Viver Trancoso.

Sello indígena

No será raro encontrártelos (suelen vender artesanía y joyas por la calle) pero has de saber que según vayan vestidos –y pinten su cara–, pertenecen a diferentes tribus. Pataxós, Poitiguara o Tupari son solo algunas de ellas y aunque cuentan con su propia lengua, las nuevas generaciones ya hablan también portugués. A ellos pertenece gran parte del territorio y es por ellos que se mantienen firmes en ciertas costumbres, como el hacer un carril de asfalto y el otro de arena en las carreteras. Viven en poblados en la selva, donde desarrollan sus labores la gran parte del tiempo, acercándose a las zonas más turísticas solo un par de días a la semana.

La artesanía de los indios.

Praia do Espelho

A pocos kilómetros de Trancoso descubrirás una de las playas más bonitas de todo Brasil, donde se conecta el agua dulce del río con el mar. Protegida por una barrera de corales, es un lugar soñado para aquellos amantes del snorkel y del buceo. Pero hay más, porque su alta composición de minerales hace que en ciertas zonas el agua se vea mucho más oscura o casi dorada.

Una estructura muy característica en la que se forman piscinas naturales de aguas cristalinas donde poder apreciar de cerca su gran variedad de peces tropicales, pero también disfrutar de uno de sus característicos baños de barro, que ayudan a exfoliar la piel y la dejan completamente lisa y renovada.

Praia do Espelho.

Caraiva

Considerado uno de los lugares más exclusivos de Brasil, podrás llegar desde Trancoso en coche solo hasta el río Caraiva. Desde ahí, el único acceso es en canoa (un translado del que se encargan los indígenas) y en un carro tirado por mulas. Un lugar mágico donde parece haberse detenido el tiempo al estar prohibidos los vehículos con motor y no contar con alumbrado público – solo en el interior de las viviendas.

Con calles sin asfaltar, de arena, y viviendas unifamiliares en las que pintan sus fachadas con colores llamativos, la mayor parte de sus habitantes son nativos. Tradiciones vivas que podrás ver y sentir sobre todo en su gastronomía con gran variedad de pescados y mariscos, además de frutas y verduras. Y, por supuesto, su agua de coco – uno de sus imprescindibles.

Y para alojarse, una de las pousadas más cool es Villa do Mar, con varios bungalós y una piscina estilo balinés. Renata y Leo, sus propietarios, que no dudan en atender personalmente a todos sus clientes ofreciéndoles una experiencia completa en todos sus espacios.

Playa de Caraiva.

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