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El calamar que juega con la sociedad

Luz verde, ya puedes correr y parar. Si tu también has leído la frase anterior tarareándola, es oficial. Estás enganchado a El juego del calamar. Te contamos de dónde viene el éxito de esta serie y qué debemos reflexionar después de verla.

Está en las conversaciones, los medios de comunicación, hasta en los patios escolares. El juego del calamar ha sido no solamente un éxito de audiencia, sino que ha penetrado fuertemente en la sociedad. ¿Qué elementos han popularizado esta serie de NetflixEl abuso de poder, la desigualdad social y de género, el desprecio a la vejez, la desesperación y las incongruencias humanas se presentan de manera explícita.

Alicia Aradilla, socióloga experta en neurolingüística, reflexiona sobre el fenómeno de la ficción coreana con tanto éxito en la actualidad. Aradilla explica cómo en los últimos meses “hemos vivido -en la realidad- las violaciones en manada, las palizas en grupo y la situación de las familias del volcán”. Asimismo, ella invita a la reflexión acerca de nuestra relación con la violencia y se cuestiona si esta ha pasado de ser rechazada a ser atractiva.

Nuestra reciente experiencia COVID… ¿Nos ha hecho más humanos o nos ha deshumanizado? Niños de primaria no solo ven series como “El juego del calamar” sino que también reproducen en los patios del colegio sus dinámicas más agresivas. “Al que pierde se le apedrea”, subraya Aradilla.

Tradicionalmente los juegos infantiles eran una fuente de aprendizajes sociales desde la diversión. Ahora el juego “luz roja-luz verde” los enfrenta y castiga en público como método de “diversión”. Alicia Aradilla plantea tres preguntas que, según ella, toda sociedad debería plantearse:

  1. ¿Hacia dónde vamos?
  2. ¿Cuál es nuestro papel frente a estas situaciones?
  3. ¿El juego del calamar nos invitará a reproducir nuevos juegos sociales que nos hagan mejores, o simplemente nos invitará a reproducir la violencia?

Según la socióloga experta “estas preguntas y otras de esta índole, pueden darnos la luz que necesitamos como sociedad si no queremos convertirnos en calamares que no saben a lo que juegan, ni lo que se juegan”.

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