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Cómo cuidar tus bañadores y bikinis: algunos trucos infalibles

Después de decenas de baños en mar y piscina, toca guardar toallas, chanclas y lo más importante ¡los bikinis! Si quieres conservarlos intactos para tus próximas vacaciones, te contamos cómo cuidar tus bañadores

Cada temporada invertimos horas y horas en elegir las nuevas prendas de baño que vamos a añadir al armario de verano; más allá de la estética, buscamos calidad, diferenciación y comodidad, lo que añade complejidad a la búsqueda. Un trabajo minucioso, para muchos uno de los más complicados de la época estival, que podemos echar por la borda una vez que hayamos dado con los diseños adecuados, si no le dedicamos la atención y el cuidado necesarios.

Es inevitable que agentes externos como el sol, el cloro o la arena, a los que diariamente están expuestas las prendas de baño, acaben por debilitar el color o los tejidos con el paso del tiempo, sin embargo, existen pequeñas pautas que sí podemos (y debemos) tener presentes en la temporada de sol.

Te contamos cinco trucos infalibles, fáciles de poner en marcha, que pueden alargar la vida útil de estas prendas y lograr que sigan en el guardarropa varias temporadas.

Mejor a mano y con agua fría

La mejor forma de conservar los bañadores es lavándolos a mano. Recuerda que aunque son prendas todoterreno, las sometemos a cloro y sal a diario. Lo ideal es que los laves después de cada uso, con agua dulce y jabón. Si notas que el sol los ha dejado algo más rígidos, puedes echar unas gotas de suavizante al terminar el lavado -pero solo de manera excepcional- y después enjuagar con agua fría. Debes evitar a toda costa el agua caliente, así no dañarás el tejido y te durarán mucho más tiempo.

No escurrir

¿Cuántas veces has lavado tu bañador y, al terminar, lo has escurrido, arrugándolo y retorciéndolo, para que suelte todo el exceso de agua? Este gesto tan común es tremendamente corrosivo. No lo hagas. Si quieres eliminar el agua antes de tenderlo, lo ideal es que lo dobles entre las manos y aprietes las palmas, una contra otra, para retirar el agua que sobra. Si no retuerces el tejido, no lo debilitirarás y evitarás que pierda su resistencia.

Secar a la sombra

Otro error que cometemos es el de tender la ropa al sol para que se seque antes. Te recomendamos que dejes secar al aire tu bikini o bañador, preferiblemente a la sombra. De esta forma mantendrás tanto su color como su elasticidad y ayudará a cuidar tus bañadores.

Cuidar los bañadores de los plásticos y la humedad

Cuando te das un baño en la piscina o en la playa y después te cambias de ropa sin pasar por casa, ¿qué haces con el bañador mojado? Otro error que solemos cometer es guardarlo en una bolsa de plástico. Lo que ocurre en este caso es que el tejido se recalienta y el plástico acelera su desgaste. Por tanto, si no puedes lavar y dejar secar tu ropa de baño en cuanto sales del agua, lo ideal es que envuelvas el bañador en la toalla o, en su defecto, en una bolsa de tela. 

Guardar de forma correcta

Esto es fundamental, y uno de los pasos más importantes para cuidar tus bañadores. En primer lugar deberemos darle un lavado -aunque esté limpio-. Puedes hacerlo con la lavadora, si quieres, siempre y cuando utilices un programa para ropa delicada. Una vez lo hayas secado al aire, dóblalo con cuidado y guárdalo en una bolsa de tela. De esta forma lo protegerás de la humedad y el polvo y estará siempre listo para la siguiente temporada de baño.

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