Moda inteligente en tiempos de incertidumbre

Moda inteligente en tiempos de incertidumbre

Tenemos la teoría – y también los datos. El mundo se ha parado y dentro del sector de la moda, muchos son los que se preguntan si existe una forma correcta de consumir (y producir) dando una nueva vuelta de tuerca mucho más sostenible.

No hay más preguntas, señoría. Porque debido a la crisis sanitaria que todavía estamos sobrellevando, lo normal es que la sociedad se cuestione sobre sus propios valores. Y también sobre sus hábitos de consumo. Aunque en eso también tiene que ver el auge de la sostenibilidad. Porque en esta nueva era, hace tiempo que reflexionamos sobre el uso y la vida que le damos a la ropa de nuestros armarios.

¿Podemos hacerlo mejor? ¿La moda en pleno 2020 puede ser inteligente? Y la respuesta es… Sí. Y mil veces, sí. Porque empezando por la tecnología y acabando por la conciencia, las nuevas generaciones nos están dando lecciones a la hora de escoger, vivir y comprar moda.

La conciencia es quien mueve el mercado

A favor de la sostenibilidad

Podemos decirlo más alto, pero no más claro: No, no es una tendencia, sino un cambio radical en la sociedad. Los millennials y la generación Z confían en unos valores que están muy arraigados a su forma de ser y de pensar. Ya no les basta con que una prenda o un accesorio sea bonito. El cómo, el dónde y el cuándo importan más que nunca. Según un informe de Vestiare Collective realizado este mismo año, el consumo de moda verde ha aumentado un 88% en comparación con el año pasado y las marcas pioneras en el cambio de producción, como Stella McCartney o Ganni, entre otras, se han convertido en tendencia. ¿La razón? La conciencia es quien mueve el mercado.

Con actitud

Y defendiendo a los diseñadores locales; porque también estamos aprendiendo a valorar nuestro producto y a nuestros artesanos. Sin embargo, esto último es más evidente en unos países que en otros. Pero sea como fuere, para las marcas es importante defender ciertos valores, sobre todo, el eco-friendly y el feminismo.

Además, el estilo también ha cambiado con el tiempo. Ahora la comodidad prima por encima de todo. El consumidor del siglo XXI se ha vuelto más práctico (las deportivas se han vuelto su imprescindible) y son elegantes, pero sin plásticos ni pieles de animales.

Y no solo eso, sino que la moda derrocha más actitud que nunca, tanto en marcas como en fashion victims.

El consumidor del siglo XXI se ha vuelto más práctico (las deportivas se han vuelto su imprescindible) y son elegantes, pero sin plásticos ni pieles de animales

Una mirada hacia el futuro

¿Y esta es la nueva realidad dentro del mundo de la moda? Sí, pero básicamente porque la base para el futuro reside en saber qué es lo que está pasando a nuestro alrededor. Es decir, en la educación y en el interés. Los hechos lo demuestran: la industria fashionista se siente preparada para dar otro salto trascendental. La moda quiere y seguirá siendo un instrumento para los grandes cambios sociales. ¿Cómo? De momento, a través de una moda diversa y sostenible, artística y disruptiva; con materiales sostenibles como los recursos naturales y con un propósito real para cada una de las marcas. Y a pesar de que esto solo es el principio de un largo camino lleno de baches, por fin se está llevando a cabo.



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