Fenómeno Influencer, la revolución

Fenómeno Influencer, la revolución

Son los reyes de la pista – y de Instagram. Originales, divertidos, y sobre todo, diferentes. El fenómeno influencer como nueva profesión triunfa en las redes. Y esta, es su revolución.

Los conoces, has oído hablar de ellos y puede que se hayan convertido en tus imprescindibles en las redes sociales. Porque, si una cosa está clara, es que los influencers son una revolución.

Vinieron de la mano del nacimiento de Instagram en el año 2010, aunque, al principio, fue pensado única y exclusivamente como un espacio para los amantes de la fotografía. Sin embargo, acabó convirtiéndose en la app por excelencia con 400 millones de usarios en 2015. Y con la actualización de las empresas, las cuales comenzaron a optar por una visión más cercana, decidieron apostar por personas que pudieran engrandecer su audiencia. Es decir, los influencers.

¿Pero qué es un influencer exactamente? Bien, los influencers no son otra cosa que los bloggers renovados. Con el impacto de Instagram en nuestras vidas, la imagen cada vez demandaba una mayor necesidad necesidad en todos los campos. Una imagen vale más que mil palabras, y muchos de ellos decidieron compaginar sus blogs o plataformas personales con sus perfiles en la red social. Por lo que, podríamos decir que los influencers son aquellas personas que, por su número de seguidores, shares o retuits, dan impulso a una marca a través las redes sociales.

¿Los más famosos? Los que trabajan en el mundo moda, empezando por la primera, Chiara Ferragni; y pasando por una gran cantidad de hombres y mujeres que han embaucado a sus seguidores: Paige Minta, Camila Cohelo, Madame de Rosa, Aimee Song, Collage Vintage, Pelayo Díaz… No obstante, en la actualidad, abarcan todos los ámbitos, desde cultura hasta mindfunless, pasando por gastronomía, el mundo fitness… ¡Incluido temas como el derecho o la política!

A pesar de todo, lo más importante a destacar es que estas personalidades tienen ‘gancho’ con los demás, el famoso engagement, que influye en su toma de decisiones. Por eso funciona. Y muchos dicen que son los nuevos celebrities, pero las marcas decidieron confiar en ellos, no por su fama, sino por la cercanía que trasmiten. Al menos, ese era el objetivo, porque en la actualidad, el fenómeno influecer provoca rechazo entre algunas empresas y entre los mismos creadores de contenido. “Si lo piensas bien, la palabra influencer lleva una gran cantidad de prepotencia adherida, porque llamarse a uno mismo influencer implica que crees tener influencia sobre un grupo de gente en internet”, nos cuenta el influencer Joaquín Reixa, más conocido como Omai.

Sea como fuere, que te consideren influencer conlleva mucho trabajo. El cómo los vemos tienen mucho que ver con su persona, objetivo y poder de influencia. No es fácil, y lo que está claro es que a la gente no le motiva (y mucho menos influye) una persona que no se diferencie del resto. “A día de hoy hay mucha gente que entra en internet buscando fama y dinero rápido, y cuando se dan cuenta de lo que cuesta conseguirlo, se rinden. Hace falta constancia y amor por la creación de contenido. El ‘éxito’ no está solo en subir una foto”, nos explica Omai. Por lo que, hay que saber que los que destacan son aquellos que por X o por Y, llaman la atención, y que trabajan y se forman para ello. Como diría la influencer Cristina Blanco, Instagram puede convertirse en tu currículum online: “Hay que ser profesional, desarrollar tu marca personal, crear una base de operaciones y demostrar aptitudes”.

“El todo vale, ya no vale. Y además, está pasado de moda”

¿Y eso como se hace? Es fácil. Porque, al contrario de lo que muchos opinan, el número de seguidores tenga un perfil no es lo importante. ¡Exacto!  Aunque sí que es primordial tener un enagement y poder de influencia potente. ¿La razón? Que muchos influencers tienen fans, pero estos, la mayoría de veces, no presta atención al anuncio que tratan de publicar encubierto. Y esta medida no solo se aplica en la moda. La manera de comunicar y la relación con los seguidores es esencial sea el ámbito que sea.

Sin embargo, la aplicación ha ido evolucionando a través de los años. Su auge entre 2015 y 2018 fue tan eficaz, que aparecieron un montón de personas que querían ser influencers. Así, los más famosos optaron por sacar libros biográficos y otros por sacar libros sobre cómo ser influyente: “Objetivo influencer”, de Cristina Blanco, “Influencer”, de Brittany Hennessy, “Mi vida por un like”, de David Rulpérez… Entre muchos otros. Pero no solo eso, sino que se instauraron cursos y formaciones universitarias y de postgrado para obtener un graduado. ¿La más famosa? “Intelligence influencers: Fashion & Beauty”, de la Universidad Autónoma de Madrid.

Así que, la burbuja estalló. Cobrar alrededor de 100.000 € por foto, como es el caso de Chiara Ferragni, no era sostenible en el tiempo. Muchos adolescentes comenzaron a ansiar una realidad que no lo era, porque el marketing nos ha vendido (y muy bien) una vida al alcance de muy pocos. Compra de seguidores, de likes… La verdad es que Instagram está lleno de mentiras que solo las empresas – y sus equipos ­– saben detectar. Es por eso que, ante casos de depresión, desórdenes alimenticios, ansiedad e incluso suicidio, Instagram decide quitar los likes. “El valor de los likes se ha exagerado enormemente hasta el punto de que son causantes de muchos problemas. Así que priorizando la salud mental de la gente frente al éxito de la aplicación, veo bien que se quiten”, nos cuenta Omai.

No obstante, y a pesar de los cambios, actualmente esta medida solo ha llegado a países como EEUU e Italia, quienes afirman que no notan el cambio. Pero el declive se acerca. Es por eso que los influencers apuestan por reinventarse, lanzar marcas de ropa, perfumes, cosmética; escribir… Y, de una manera u otra, hacer que su mensaje llegue. Es decir, su misión prinicpal: influir en la gente.

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