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Laura Monge: atelier de sueños

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Seda, organza, palabra de honor, cuerpo drapeado…, son miles las posibilidades. ¿Has imaginado cómo será tu vestido de novia? Laura Monge capta lo mejor de ti misma, de tu personalidad, de tus ideas, y es capaz de materializarlo en un diseño único y especial. Te desvelamos las claves para lucir espectacular el día de tu boda – y sin disfrazarte.

Un día cambia todo. Con ese “¿quieres casarte conmigo?” comienza un camino de ensueño que te llevará a disfrutar de un gran día. El día de tu boda. Invitados, flores, menús, mil detalles…, y un vestido. ¿Pero cómo escoger y saber cuál es el tuyo? Visitamos el atelier de Laura Monge para impregnarnos de su magia, la misma que ella traslada a las novias que la visitan en su espacio de la calle Conde de Aranda, 21. En Madrid. “Es un espacio fuera de lo convencional, aquí las novias pueden moverse, andar, sentase, ver cómo les sienta el vestido. Ellas me cuentan qué es lo que quieren o la idea que tienen en mente y sobre la marcha comenzamos a trabajar”, nos explica la diseñadora mientras termina de ajustar los maniquíes de su exposición. Una trayectoria de más de veinticinco años que comenzó en San Sebastián y desde 2004 se ha asentado en Madrid, donde Laura desarrolla constantemente su capacidad creativa, reinventándose una y otra vez inspirándose en los grandes diseñadores de Alta Costura, aunque ella no entiende de modas pasajeras: “Lo bello siempre perdura, y el arte siempre esta de moda. Si estas segura de ti misma con lo que llevas puesto, estarás el doble de guapa porque será algo natural y te mostrarás más relajada”, dice.

Con esta premisa Laura Monge se confiesa una apasionada del patronaje y del diseño. Un savoir faire que traslada a todas y cada una de sus creaciones, con vestidos únicos que encajan con la personalidad de la novia, que cuidan al máximo los detalles y alcanzan la perfección. Si manejas el patrón y el corte, puedes adaptar cualquier vestido, disimular defectos, aumentar pecho…, armonizar el cuerpo para lucir radiante en un día tan especial”.

Todos los años presenta una nueva colección…, ¿cuál es su inspiración?

Me empapo con los desfiles de Alta Costura. Me encanta Elie Saab, Valentino…, ellos son diseñadores que marcan tendencia, pero yo aporto mi propio toque personal con la creación de unos quince vestidos que sirven de modelo, sobre los que voy trabajando y que también sirven de punto de partida para mis clientas. Ellas me cuentan qué es lo que quieren y qué les gustaría, con lo que poco a poco, las dos, elaboramos un diseño real con todo lo que ella pueda tener en mente.

¿Cómo es una visita al atelier de Laura Monge?

Yo trabajo siempre con cita previa. No presto atención al tiempo, pero sí a la exclusividad, porque la novia de hoy día está muy informada, ha visto muchos estilismos y tiene una idea bastante solida. Es ahora cuando entra en juego mi papel, saber qué quiere trasmitir y cómo adaptarlo a sus formas y volúmenes, porque a mí me gusta realzar la figura. Muchas veces no es que el vestido sea maravilloso, sino que a ti te haga maravillosa.

No hay que obsesionarse con el diseño –esto le pasa a muchas novias–, porque lo que buscamos es un vestido que enmarque a la novia, capaz de realzarla. Y esto se consigue conscientes del estilo que se quiere transmitir ese día: romántico, elegante, sofisticado, sencillo… Hay que sumarlo todo. Y es entonces cuando trabajamos sobre la figura: escote, cintura más estrecha, piernas largas…, lo que nos permitirá escoger los tejidos más adecuados, como organzas, tules, sedas o transparencias. También es importante tener en cuenta el color, hay muchos tonos de “blanco” que pueden favorecer más o menos según el tono de la piel y el cabello.

Una vez están determinados estos parámetros y con una idea de diseño más clara, se prepara el boceto y comienzan a realizarse las pruebas. Sobre la marcha se va corrigiendo y añadiendo detalles. Pero por lo general, es curioso como al final el vestido es exactamente igual al boceto inicial, adaptándose a la personalidad de la novia.

 

¿Cuánto tiempo es necesario para elaborar un vestido de Alta Costura?

Depende del volumen de trabajo, pero normalmente son necesarios de uno a dos meses, sobre todo en los meses “pico” con más bodas: junio, julio y septiembre. Yo siempre recomiendo contar con un tiempo suficiente de antelación, porque es muy normal que la novia tienda a engordar o a adelgazar, y son necesarios los retoques.

¿Cuántas pruebas se realizan?

En total son cuatro pruebas, en las que la novia poco a poco se va familiarizando con el vestido, viéndolo como “algo suyo”. Aprende a moverse con él, ve cómo interactúa al sentarse, al levantarse, al agacharse… Es un conjunto que culmina una semana antes –por si es necesario algún retoque en el taller– con una última prueba con todos los accesorios. Es Alta Costura, y todo ha de ser perfecto. 

¿Qué estilo predomina en las novias esta temporada?

Vemos muchos los tejidos vaporosos, superposición de telas y transparencias. Esto favorece una novia muy etérea. Por otro lado, las muselinas y los tules reflejan a una novia más dulce y angelical. En estilos más clásicos, destacan los tejidos regios, que suelen utilizarlos las novias más jovencitas, que las enmarca más niñas e inocentes, a mí me gustan mucho.

Iglesia o juzgado…, ¿cambia el estilo de la novia?

Cada vez menos. En la década de los noventa, las mujeres optaban por vestidos cortos en el juzgado por romper con lo tradicional. Ahora es indiferente. La novia quiere ser novia, viste de largo y muchas veces incorpora una cola.

Otro de los grandes dilemas son los accesorios…

Ante todo: comodidad. Muchas novias quieren lucir altas, altísimas, con unos tacones de vértigo porque se ven más estilizadas, pero pueden arruinar su gran día con un dolor horrible de pies. Es mejor un tacón cómodo y si es posible, sujeto al tobillo.

Por otro lado, el velo se mantiene como algo religioso y yo siempre lo recomiendo porque forma parte del protocolo en la Iglesia, pero cada vez son más las novias que se atreven con tocados o que reemplazan el mítico velo por una mantilla. Es todo cuestión de gusto.

¿Cómo identificaría a la novia “Laura”?

Por su naturalidad y perfección. Trabajamos mucho los tejidos, los volúmenes y los patrones –a mí me encanta todo el patronaje–, y en otras tiendas de novias esto no existe. Para mí, cada vestido es una pieza única y cambio las formas y los cortes. Si por algo nos diferenciamos los diseñadores es precisamente por nuestra creación e innovación personalizada. Vendemos exclusividad. Y el mayor orgullo de una diseñadora es que guste el vestido y que la novia diga quién lo ha diseñado. Mi filosofía es que un trabajo bien hecho trae siempre más trabajo.

Mis clientas saben apreciar el trabajo que realizo, distinguen entre tejidos y conocen los cortes. Y lo más sorprendente es que los precios no son tan elevados como la gente imagina. Puedes tener tu propio vestido –diseñado en exclusividad para ti– desde los 3.000 euros, y nunca será como cualquier otro diseño de Prêt à Porter que puedas ver de forma masiva.

 

Laura Monge. c/ Conde de Aranda, 21 – Bajo.

www.lauramonge.com

 

Modificado por última vez en Lunes, 28 Septiembre 2015 10:04

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