Usted está aquí: Inicio \ LIVING \ Living \ Saborea el Museo

Saborea el Museo

Valora este artículo
(5 votos)

Pablo Picasso dijo que “el propósito del arte es el lavado del polvo de la vida cotidiana de nuestras almas”, y Thomas Merton que “el arte nos permite encontrarnos y perdernos al mismo tiempo”. ¿Nosotras? Nos hemos perdido y encontrado en nuestra vida cotidiana para degustar –sin salir del museo–, otro tipo de arte.

Queríamos algo nuevo y lo hemos encontrado: hemos descubierto el último encanto de los museos. Porque si en tendencias gastro lo inédito e inesperado está de moda, ¿por qué no visitarlo para algo más que contemplar sus obras de arte? Así que allá vamos.

Pongamos que hablamos de Madrid, su experiencia culinaria y sus movimientos culturales, y –como no–, de los centros de arte que nos empapan con su tendencia. Con unas vistas de ensueño y una situación privilegiada nos hemos hecho pasar por turistas y disfrutar del encanto que tiene el Mirador del Thyssen. De la mano del Antiguo Convento de Boadilla del Monte, el Museo situado en el número 8 de Paseo del Prado se ha convertido en todo un sinónimo de lujo, no solo en cuanto a su colección de arte ¡sino de manjares para un exigente paladar!

Y calle abajo, no sabemos si ha sido la terraza o el interior del “nuevo Arzabal” lo que nos deja mejor sabor de boca, pero las propuestas de Iván Morales y Álvaro Castellanos en su rincón culinario del museo Reina Sofía resultan ser el último grito. “Se trata de algo más que una taberna reinventada”, ha coincidido en más de una ocasión este tándem de chefs, que –con toques de lo más top–, han hecho de la tradición toda una experiencia de sabores.

Y el que no se ha querido quedar atrás ha sido el Museo del Traje, que además de convertirse en escenario de la pasarela Madrid Fashion Show reinventa dulces como la clásica torrija de la taberna del Alabardero en su restaurante, Café de Oriente. Toda una delicia entre Alta Costura y sus emblemáticos jardines en la Avda. Juan de Herrera, 2. Claro que si estás pensando en una escapada, un cambio de aires y una visita al norte, entonces haz una parada en la tierra del Bacalao al Pil Pil, las Almejas a la Marinera y los Pinchos de Txangurro. ¿Su tesoro cultural? El Guggenheim de Bilbao, donde el restaurante Nerua es fiel a su lema: “cada detalle es una respuesta a una necesidad. Las temperaturas de la servilleta, de los cubiertos y los movimientos coordinados”. Y donde –además de las vistas panorámicas–, la cocina de Josean Alija ha dado una vuelta a la típica y tradicional del país vasco haciendo juego con la creatividad de las exposiciones que podemos ver en el museo. 

Pero la tendencia de estar cerca del arte en las horas de nuestro brunch, comida o afterwork también han dejado huella en la ciudad de Vetements. Hablamos del museo Quai Branly y el Café que rinde culto a su nombre. Y es que a los pies del Sena y con un menú donde los Tartines au Pain de Champagne son la especialidad, ¿cómo no vamos a disfrutar aquello a lo que hemos llamado arte? Su diseño arquitectónico ha dejado a más de uno con ganas de volver y el jardín vertical de la fachada nos da la bienvenida para probar los sabores parisinos que puede ofrecernos el Museo de Quai Branly. Por, eso ahora solo nos queda decir: On y va?

Modificado por última vez en Viernes, 20 Enero 2017 09:56

Síguenos en...

Suscríbete a nuestra newsletter

Conectados...

Tenemos 56 visitantes y ningun miembro en Línea

Nuestros socios