Usted está aquí: Inicio \ LIVING \ Entrevistas \ Blanca Fabre

Blanca Fabre

Valora este artículo
(1 Voto)

Creció rodeada por el mundo del diseño y, hoy, ha hecho del interiorismo su estilo de vida. ¿Su nombre? Blanca Fabre. Y junto a su marido, Alejandro Fauquié, vive el presente en espacios abiertos con mucha luz y la búsqueda del equilibrio perfecto entre algo nuevo, alto vintage y un toque de arte.

Todos los niños sueñan cómo serán de mayores – y Blanca Fabre fantaseaba con diseñar… Joyas, piezas únicas y también interiores. Una pasión que vivió desde muy niña junto a su madre, Paloma Sanchís, y a su lado empezó a trabajar al mismo tiempo que estudiaba la carrera. “Con ella estuve dos años, pero después decidí venir a Madrid para trabajar con Pascua Ortega”, nos cuenta entre cajas aún sin desempaquetar y un estudio casi, casi, recién inaugurado en la calle San Mateo, 9 (Madrid).

Cambió de ciudad y junto a Pascua Ortega aprendió que no todo está escrito en los libros: “Le debo muchísimo, porque aprender de alguien tan bueno te hace ver detalles que de otra manera pasarías por alto”, dice. Porque si por su estudio han pasado algunos de los mejores interioristas del momento, no es de extrañar que Blanca Fabre –que ya pertenece esa nueva generación de deco influencers–, también despuntara en lo que hacía y después de tres años se lanzase a crear su propio estudio.

Aquello fue en 2012, ¿cómo diste el salto?

Yo soy una persona muy inquieta, muy creativa, y necesitaba poder desarrollar mis propios proyectos en solitario. Junto a Pascua Ortega aprendía muchísimo, pero él tiene una huella y todos los proyectos debían seguirla… Por eso, en cuanto surgió la oportunidad de poder hacer algo por mi cuenta, no la quise dejar escapar.

Lo que no imaginé es que después de este proyecto (que pude compaginar con mi trabajo) llegaran más propuestas… Así que tomé la decisión de crear mi propio estudio. Era el momento, llevaba cinco años trabajado y me veía con la capacidad de poder hacer mis obras sola.

Como Blanca Fabre, ¿qué es lo que mejor te define?

La distribución. Porque la decoración (como tal) puede ser muy bonita, pero la gente tiene gustos distintos y lo que a uno le parece estupendo al otro no… Sin embargo, nosotros conseguimos hacer casas muy armoniosas y muy sofisticadas. Cuando cogemos un proyecto siempre respetamos la arquitectura y buscamos crear espacios amplios… Intentar ganar metros cuadrados – y el cómo lo conseguimos es algo de lo que estoy muy orgullosa. 

Antes de diseñar, ¿qué es lo primero que valoras en un espacio?

Tengo que visitarlo y saber qué me transmite, ver qué tiene y qué cosas merece la pena mantener. Respecto al espacio, nada más entrar me gusta hacer un barrido visual e imaginar una nueva distribución que después gestionaremos sobre el plano.

Has hechos muchos proyectos…, ¿pero cuál es el más especial?

Yo creo que el más especial es siempre el que tienes en curso, porque al final siempre surgen nuevas propuestas. No por ello el resto deja de gustarme, estoy muy orgullosa de todos nuestros trabajos, pero al final el último es el que te da esa emoción de estar trabajando en él y poder transformarlo…

Y ahora, ¿qué tenéis entre manos?

Hemos trabajo mucho fuera de España, pero ahora tenemos varios proyectos en Sevilla, Bilbao, Barcelona, aquí en Madrid, Mallorca… Y la gran mayoría son viviendas particulares, también estamos con algún restaurante.

El más impresionante es el de Sevilla, donde estamos reformando un palacete. Es una gran responsabilidad coger una arquitectura tan antigua y darle ese cambio para que sea contemporánea, porque no quiero arrasar con todo lo que ya había… Es todo un reto.

Pero no solo diseñas espacios, también creas tus propios muebles…

Yo me dedico a Alta Decoración. Cuando te dedicas a un sector tan exclusivo te tienes que diferenciar y cada proceso de la obra tienes que exprimirlo al máximo. A mí me gusta que el cliente tenga un mobiliario específico que vaya con su casa y con su personalidad – y si yo comprara siempre los mismo sofás y las mismas mesas estaría quitando carácter a esa casa. Por eso creo que diseñando tus propias piezas se puede conseguir ese carácter especial en cada espacio. Y ofreces exclusividad.

Porque para ti la decoración es un equilibrio…

Cuando hablamos la decoración en sí, dejando de lado el diseño de la obra, para que funcione tiene que tener muchos elementos distintos. Porque si solo pones mobiliario de diseño la casa se queda fría. Si solo ponemos antigüedades, la casa puede tener un aire carca…

Yo creo que la fórmula del equilibrio es hacer un mix. Por eso, cuando nosotros tenemos un plano señalamos las piezas que deben ser de diseño, las que deben ser antigüedades y las que deben ser arte. También hay algún elemento que podemos comprar en alguna tienda en concreto – aunque todo lo que es nuevo lo fabricamos nosotros.

Y con estos planos, que marcamos con diferentes colores, de una forma muy visual podemos ver la composición de elementos de cada proyecto y como funciona ese movimiento de épocas.

Respecto a los anticuarios, ¿cuáles son vuestras preferencias?

Viajamos mucho y solemos hacer una selección que presentamos al cliente – incluso en ocasiones éste viaja con nosotros. Vamos a Londres, también al Mercado de las Pulgas de París, también compramos por subasta en Estados Unidos… Y en arte, tenemos clientes que cuentan con su propia colección, pero nosotros también les asesoramos para que la casa tenga unas piezas que se correspondan con ese diseño. 

Y ahora que vivimos un mix de tendencias. ¿Qué destacarías en decoración?

Sé que siempre digo lo mismo, pero sinceramente, no lo sé. Yo no sigo las modas, aunque hace unos años se llevaba más un estilo romántico y ahora veo todo en tonos más claros. Para mí, lo más importante es estudiar cómo es el cliente, ver su personalidad, y que esa persona se sienta a gusto con su casa o el espacio que haya encargado. Quiero que el cliente me muestre qué es lo que quiere, cómo es él, y sea él quien proponga porque el resultado es mucho más creativo.

Te consideramos una deco influencer en Instagram, ¿cómo te han ayudado las redes sociales?

Ayudar, ayudan. Sobre todo porque soy mucho más visible cara a los medios y sois vosotros los que me dais mayor proyección. Pero respecto al cliente final, son pocos los que me dicen que me contactan por mi perfil de Instagram. Además, para mí ha sido pura casualidad: no soy quien saca la mejor fotos ni quien publica a la mejor hora para conseguir más “likes”.

Eres una apasionada del diseño, ¿hay algo que te gustaría diseñar?

Para mí un sueño, aunque no esté directamente relacionado con mi trabajo, es preparar escenografía para cine o teatro. Me encanta y me gustaría hacerlo algún día. Piensa que en una vivienda, un hotel o un restaurante siempre hay restricciones (son espacios con un fin), pero en escenografía puedes explotar toda tu creatividad porque normalmente son muy exageradas.

¿Y quizá el lanzarte en el diseño de joyas?

Es algo que tengo en mente…, pero me falta tiempo. Es verdad que yo diseñé mi anillo de pedida y que he hecho alguna pieza más especial, pero tengo un bloc lleno de diseños guardado en un cajón que espero algún día poder sacar.

La verdad es que tenemos un volumen de trabajo bastante grande y al final tenemos que limitarnos a lo que ya nos funciona. Yo intento ser una persona práctica, a la vez que creativa, y creo que si haces mil cosas distintas al final hay algunas que se te escapan. Y lo que hacemos, lo hacemos bien, nuestros clientes están contentos, y hay que intentar que siga siendo así.

Modificado por última vez en Lunes, 04 Diciembre 2017 10:57
Más en esta categoría: « Forever, Davidelfín

Síguenos en...

Suscríbete a nuestra newsletter

Conectados...

Tenemos 73 visitantes y ningun miembro en Línea

Nuestros socios