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Dolores Redondo

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Todo comenzó en 2003. El éxito con la Trilogía del Baztán, una película que ha visto la luz en marzo y, ahora, Todo esto te daré. Su nueva novela y Premio Planeta 2016. Porque en lo cotidiano está lo excepcional, ella es Dolores Redondo y la podrás encontrar en cada uno de sus personajes.

Comencé a escribir Todo esto te daré antes incluso que El Guardián Invisible”, nos cuenta Dolores Redondo. ¿Sobre la mesa? Dos cafés y su novela recién impresa. Hemos sido afortunados, porque hemos podido sumergirnos en la historia de Manuel Ortigosa antes que nadie, 600 páginas se hemos devorado (en sentido literal) con la misma ansiedad por saber la verdad que su personaje. Pero para Dolores no es la primera vez que se enfrenta a la novela negra, ya lo hizo junto a Amaya Salazar y su trilogía del Baztán, esa primera novela que hace tan solo tres años, en 2013, la convirtió en visible: “La literatura siempre me ha acompañado, pero yo escribía a ratos robados. Sobre todo tenía la incertidumbre de no saber si iba a llegar a alguna parte”, nos cuenta. Pero ahora todo ha cambiado: “Yo escribo todos los días y soy muy estricta con mis horarios”. Un nivel de exigencia que le ha llevado a publicar tres éxitos y una nueva novela, Todo esto te daré, Premio Planeta 2016.

Pero ella sigue con los pies en la tierra. Incluso antes de entregar una novela, ¡ya ha empezado con otra! Para no perder ese vínculo con la realidad que le une a su vida en Cintrüénigo (Navarra) con su familia: “porque es lo cotidiano de lo que bebemos los escritores”. Primero se licenció en Derecho, después ejerció como Chef en San Sebastián y tras conocer a su actual marido, decidió dar un nuevo vuelco a su vida.Ha sido él quién siempre me ha apoyado, de hecho, es él junto a mi hermana y a un amigo íntimo el primero en leer mis novelas”. Novelas que ella diseña en su cabeza, que documenta en profundidad, que nos lleva a los miedos y emociones más profundos de sus personajes.Siempre me ha gustado el concepto del crimen porque la perversión está dentro del ser humano”, añade. Pero más allá de convertirse en la reina de la novela negra, le gusta reinventarla, jugar con lo inesperado, buscar personajes satélite que nos atrapen tanto como el principal y ahondar en las historias paralelas, en las familias, en los miedos y las creencias populares. 

Tus personajes siempre tienen un toque “femenino” ¿por qué?

Porque es lo inesperado. Dentro de la novela negra podríamos esperar que Amaya Salazar tuviera un perfil masculinizado, fría, bebedora, soltera… Pero no es así. Ella es un muy femenina, está ligada a su familia, con una base cultural y expectativas de ser madre. Es más, a lo largo de la historia incluso vive esa maternidad. Manuel, por su parte, tampoco es un tipo duro. Él ha pedido a su marido, es escritor, un artista, y más allá de llorar la pérdida de Álvaro hace un tándem de lo más inesperado por conocer la verdad. Es una novela de prejuicios (no solo hacia Manuel, él también los tiene hacia los demás), donde al final caen y lo que quedan son las personas.

¿Qué nos puedes contar de Manuel, el protagonista de Todo esto te daré?

Es un hombre de gran sensibilidad, un artista, un creador, un escritor. Una persona muy dependiente de las personas que hay a su alrededor. En este caso ha tenido a Álvaro, su marido, que ha cuidado de la realidad de su vida. Y él se ha dedicado a vivir en su mundo imaginativo, en ese mundo que viven los escritores. Una forma de evadirse, de visitar su “palacio”, y huir de la realidad.

También das mucha importancia al tema de la familia…

Porque creo que lo mejor y lo peor se aprende dentro de la familia. En el hogar aprendemos los conceptos más básicos de la vida: a qué hay que tener miedo y cómo es el amor. En base a ese amor que has visto en tu casa vas a elegir el resto de los amores de tu vida y te van a parecer aceptables o no. Y ocurre exactamente igual con los miedos.

Me llama la atención. Es un concepto que se ha tratado en muchas novelas, y sobre todo en El Padrino, que es mi novela fetiche desde la infancia. El pertenecer a una familia es un peso grande, puede ser un honor o una carga para el resto de tu vida, no te puedes desligar de tu apellido.

Primero fue el Baztán, ¿por qué ahora la Ribera Sacra?

El Baztán lo conocía de cuando era pequeña, pero fue haciendo excursiones familiares como visité Elizondo y me di cuenta que era el escenario que estaba buscando. Con la Ribera Sacra pasó algo parecido, yo quería hablar de una Galicia más señorial, profunda, y mi hermana fue quién lo descubrió. La Ribera Sacra tiene esa rudeza, esa fuerza y esa exigencia que yo necesitaba para mi personaje. Es una tierra hostil, más aún en la situación que llega Manuel. Él no solo llora la pérdida de su marido, descubre que le ha mentido y que hay una familia donde no será aceptado.

¿Siempre profundizas en las tradiciones y creencias populares?

Es cierto que en el Baztán son leyendas vasco-navarras mucho menos conocidas, por eso en Galicia quise huir de las megias. Lo que sí destaco es ese arraigo cultural-religioso y esa manera de vivir el catolicismo de una forma tan íntima, sobre todo en torno a la muerte.

Creo que estas creencias populares forman parte de la esencia del ser humano. Están tan arraigadas que al final la pura lógica y el sentido común no termina de atar todos los cabos. Yo no soy partidaria de masticar todo para mis lectores, me gusta que ellos lleguen a sus conclusiones y algunas cosas las decida el lector.

Ahora que llega la Trilogía del Baztán al cine, ¿qué sensación tienes?

Da vértigo. El cine no tiene nada que ver con la literatura, es otro idioma diferente y produce una sensación rara. Es mío, pero no lo he hecho yo. De hecho, fui al rodaje y ver a Marta Etura como Amaya Salazar me impactó, cuando la vi interpretar lo supe: es Amaya. Además, está rodada en el Baztán con esa rudeza y esa fuerza que trasmite el paisaje.

¿Imaginas Todo esto te daré también en la gran pantalla?

Sí. Porque es mi manera de imaginar. Son novelas muy visuales y las personas que la han leído dicen que es muy cinematográfica. Igual que en la trilogía, si se vuelcan en respetarla y en hacerla bien son unos papeles muy atractivos, de gran profundidad y entrega interpretativa.

A parte de ser escritora, ¿qué escritores lees?

Hay muchos, pero quizá uno de mis favoritos es Norman Mailer. En España me gusta Pérez Reverte, yo le he leído cuando era una adolescente y él ya era un hombretón (risas). Me gusta muchísimo Muñoz Molina, cuando escribe novela es espectacular, es la riqueza absoluta de la palabra. Pero también me gustan mucho autoras y Ana María Matute ha sido siempre un referente, Pequeño Teatro era una de mis novelas preferidas con 17 años. Desde ese momento supe que quería ser escritora sí o sí, que quería contar historias como esta, ¡y ojalá algún día pueda! 

Modificado por última vez en Miércoles, 22 Febrero 2017 17:24

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