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9 errores (que no tienes que hacer) en tu dieta

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Cada vez está más cerca, como cada año por estas fechas, ¡la operación bikini! a la que homenajearemos en nada y menos. Pero como bien dice la costumbre: mejor prevenir que curar. Por eso, antes de ponerte al cien por cien con horas del gym y zumos detox, deberías tener en cuenta 9 errores que (siempre) cometemos a la hora de empezar nuestra dieta.

La palabra "dieta" implica un esfuerzo durante un periodo de tiempo determinado. Se trata de restringir la alimentación durante una serie de días para después volver a lo de siempre. El concepto en sí mismo es erróneo y solo nos llevará al fracaso. Si lo que queremos es perder peso y mantenerlo a largo plazo, debemos apostar por una pauta equilibrada basada en un cambio de hábitos y de estilo de vida.

Exacto, ¡llamémoslo así! Será un cambio de hábitos y un punto de partida de nuestro nuevo plan fitness. Porque el objetivo es poder comer de todo, pero de una forma equilibrada y en las cantidades adecuadas. Y claro que sí, darnos un capricho o permitirnos una tarde de manta, peli y "palomitas", siempre y cuando tengamos en cuenta que un día es un día, y no todos los días. Eh ahí el quid de nuestra lista sobre los 9 errores más comunes que cometemos (y no cometeremos más) a la hora de hacer dieta.

1. Saltarse comidas

En pautas de pérdida de peso, el ayuno puede pasarnos factura ya que puede provocarnos una sobre ingesta en la siguiente comida debido al hambre acumulado. Además, el cuerpo lo interpreta como si no tuviéramos disponibilidad de alimentos y se activará su “modo de ahorro de energía”, con lo que gastaremos menos calorías y entraremos en el círculo vicioso del efecto yoyó. 

2. Reducir al máximo las grasas

Las grasas son saludables dependiendo de los alimentos de donde provengan. Hay que decir no a las grasas saturadas y a las transgénicas y substituirlas por grasas insaturadas presentes en el aceite de oliva, los frutos secos, el pescado azul, el aguacate… Además, como tienen un efecto saciante, ayudan al control del peso. 

3. Cenar solo fruta

No siempre es la mejor opción cuando queremos perder peso. Puede tener un efecto diurético por la cantidad de agua y minerales, pero no tiene por qué ser adelgazante. Para evitar tener un hambre voraz al despertarnos por la mañana, es mejor incluir una porción de vegetal como, por ejemplo: un plato de judías verdes con una naranja o unos champiñones salteados con una pequeña ensalada de tomates cherry y pepino acompañado de una pera. 

4. Comer "de dieta"

Uno de los fracasos al querer perder peso es la monotonía de los menús. La ensalada y el pollo a la plancha están bien, pero después de dos semanas van a acabar siendo tu peor pesadilla. ¿No os parecen más apetitosos unos calamares con salsa de verduras, un wok de pollo con trigueros y arroz integral o unas berenjenas rellenas de verduras y huevo? 

5. Eliminar los hidratos (pasta, pan, arroz...)

En primer lugar, podría pasar algo parecido a cuando eliminamos las grasas: sobrecompensación en la siguiente comida. Además, los hidratos de carbono son necesarios. Eso sí, hay dos cosas que debemos tener en cuenta: Deben ser integrales o de cereales para aprovechar la fibra y los minerales. Y siempre deben ir acompañados de vegetales y hortalizas, nunca como plato único. Así, sin darnos cuenta reducimos la cantidad y añadimos otros alimentos ricos en nutrientes pero bajos en calorías.  

6. Hacer sólo ejercicio cardiovascular

Cuando se quiere adelgazar normalmente se acompaña de actividad física, pero a menudo caemos en el error de realizar demasiado ejercicio cardiovascular (correr, cinta, bici…). Lo ideal es combinarlo con ejercicios de fuerza: máquinas, clases tipo body pump, tonificación, etc. Eso permitirá desarrollar el músculo y, al aumentar el metabolismo, quemaremos más calorías. 

7. Cheat meal o comida trampa

Muchas personas llevan una dieta estricta toda la semana y se reservan una comida libre (o a veces todo el fin de semana) para poder comer lo que quieran. En estas ocasiones suele haber un exceso de comida rica en grasas y azúcares, llegando incluso a indigestiones. Es mucho más saludable introducir ocasionalmente pequeñas porciones de aquello alimentos que deseamos para no caer en el error del atracón. Si nos prohibimos algo, vamos a obsesionarnos con ello hasta que lo tengamos. 

8. Determinar mal el objetivo 

Muchas veces nos proponemos objetivos y pesos que no son reales o no van acordes con nuestra constitución. Lo mejor es marcarse metas alcanzables: perder 2kg, ponerme esos pantalones que el verano pasado todavía llevaba… Al conseguir estas metas más pequeñas, reforzaremos nuestra confianza y así podremos mantener el cambio de hábitos a largo plazo. 

9. Pesarse cada día

Es normal que al empezar una pauta de pérdida de peso queramos ver resultados, pero el pasar por la báscula a diario nos acabará creando obsesión. Además, el peso a lo largo de la semana puede variar, aunque estemos haciendo las cosas bien. Lo mejor es ver cómo te queda la ropa, mirarte en el espejo y conocerte. La pérdida de grasa no es rápida, así que hay que ser pacientes y no desesperarse: si se hacen las cosas bien, los resultados acaban llegando. 

Modificado por última vez en Miércoles, 24 Mayo 2017 09:11

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