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¿Qué es tóxico en mi piel?

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En pleno "boom" eco sabemos que hay muchas cosas que son perjudiciales –en nuestra alimentación, sí, pero también en nuestra piel–. Y si lo que buscas es un plus en tu rutina beauty, Freshly Cosmetics nos enseña a saber qué es tóxico en los cosméticos que utilizas.

 

El dicho de “lo barato sale caro” tiene su razón de peso, lo bonito para hoy puede ser perjudicial para mañana. Si lo aplicamos en cosmética está comprobado como a nuestro cuerpo no le basta con una presentación bonita, sino que también quiere dejarse seducir por la composición del producto. Desde Freshly Cosmetics, marca de cosmética natural 100% libre de tóxicos, aconsejan “apostar por productos con ingredientes naturales puesto que son reconocidos por nuestra piel, por su afinidad y semejanza con nuestra estructura”.  

Y por este motivo, la marca española de cosmética natural advierten sobre las sustancias tóxicas más comunes que se encuentra en la industria cosmética y que se deben evitar si queremos una piel 100% saludable:  

Sulfatos, detergente irritante para la piel: estos conocidos tensioactivos sintéticos (y todos los terminados en sulphate) los encontramos principalmente en productos de cuidado diario, como el champú o el gel de baño, por el elevado poder de limpieza que tiene sobre la piel. Su potente acción disuelve la suciedad y los aceites naturales que crea nuestra piel de forma natural como barrera protectora contra los agentes externos. “La elevada concentración de sulfatos en un producto de uso diario y su uso continuado puede generar problemas de irritación y tirantez en la piel, sequedad o incluso caída de cabello”·, explica Mireia Trepat, cofundador de Freshly Cosmetics.

Siliconas, se acumulan en el cabello: actúan como hidratantes, emolientes y selladores de cutícula. Las encontramos tanto en champú como en gel de baño y su principal función es la de crear una capa sobre el cabello o la piel evitando que esté en contacto con el exterior. El problema de las siliconas es que la mayoría son insolubles al agua, por lo que se suelen acumular sobre el cabello y la piel, impidiendo que respiren y desempeñen sus funciones con normalidad. Como resultado, las siliconas tienden a acumularse en forma de residuos en cada lavado. A la larga provoca que el cabello se ensucie con mayor facilidad y genera una dependencia al uso de champús que a su vez deterioran las fibras capilares y el cuero cabelludo.

Perfumes sintéticos, mejor sin perfumes o con perfumes naturales: ese aroma agradable que nos atrae de primeras en la mayoría de cosméticos es debido a los perfumes que contienen. Podemos encontrarlos en cremas faciales, en productos capilares y también en desodorantes. La mayoría son perfumes sintéticos que podrás reconocer en el INCI con la palabra “parfum” y “fragance”. Cuando se trata de un perfume sintético convencional, la palabra parfum es un cajón desastre, donde podemos encontrar innumerables compuestos tóxicos, además de varios ingredientes de origen animal, como los almizcles o el ámbar gris. “En cosmética toxic-free sustitúyelos por perfumes naturales que combinen frutas cítricas con aceites esenciales para aportar a tu piel un aroma refrescante natural”, puntualizan desde Freshly Cosmetics.

Ftalatos y tolueno, tóxicos en el esmalte de uñas: se pueden encontrar en la cosmética convencional en el esmalte de uñas o en los perfumes y actúan como fijadores, disolventes y suavizantes. Estas sustancias entran en contacto con la piel por la vía respiratoria, pasando a la sangre y generando un efecto tóxico ligado a los trastornos hormonales. El tolueno es un disolvente transparente que facilita la aplicación del esmalte; es irritante a los ojos y puede provocar fatiga y dolores de cabeza. 

Sales de aluminio, presente en desodorantes: El aluminio es el tóxico por excelencia en desodorantes. Se trata del antitranspirante artificial que tapona las glándulas sudoríparas consiguiendo así reducir la cantidad de sudor. ¿Sabías que el olor del sudor lo generan las bacterias presentes en las axilas a través del metabolismo de éste? Las sales de aluminio tienen la capacidad de penetrar en la piel favoreciendo la proliferación de enfermedades degenerativas. El cáncer de mama también se ha vinculado a la toxicidad del aluminio.

Parafina, falsos hidratantes para la piel: comúnmente utilizadas en la elaboración de cremas corporales, son las encargadas de lograr una piel aparentemente hidratada mediante su textura cremosa. Suelen emplearse en sustitución a los aceites vegetales y lo hacen extrayendo la humedad de la piel, taponando los poros e impidiendo que la piel respire de forma natural. Con el paso del tiempo las parafinas acaban resecando la piel y propiciando la aparición de acné e irritaciones. En caso de su uso en pintalabios, podemos llegar a ingerirlas y éstas se almacenan en riñones e hígado. La rápida absorción en contacto con la piel y el bajo coste de la materia prima son las principales razones por las que su uso es muy común en productos beauty.

Ingredientes con “chloro”, “bromo”, “iodo”, conservantes a evitar: En cosmética, para evitar el deterioro de los productos, alargar la vida útil de éstos y protegerlos de los agentes contaminantes externos se suelen emplear conservantes. Muchos de ellos son tóxicos para el sistema inmunitario y los causantes de un gran número de reacciones alérgicas, irritaciones y despigmentación de la piel. Desde Freshly Cosmetics, recomiendan “evitar ingredientes que contengan las palabras “chloro”, “bromo”, “iodo”, y sustancias tóxicas como el BHA o el ácido bórico, conocidos conservantes de amplio espectro. Los conservantes naturales o sintéticos como el sodium levulinate, sodium anisate, benzyl alcohol, el sodium benzoate y el potassium sorbate están aceptados por las certificadoras de cosmética natural”.

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