Moda ilustrada, el 3.0 del arte

Desde sus orígenes, la ilustración de moda ha ido avanzando hasta convertirse en un icono de actualidad. Y ahora es arte. En su versión 3.0.

Mientras haya miradas que sientan, habrá arte. Es algo que siempre se ha dicho, y en un terreno tan amplio y variopinto, hay tantas formas de manifestarlo como artistas. Sin embargo, hay una de ellas que destaca por encima del resto, tanto en museos como en redes sociales como Instagram: la ilustración. Y más concretamente, la ilustración de moda.

Muchos se atreven a decir que este tipo de arte, que antiguamente servía para apoyar textos e ilustrar las ideas de los diseñadores, vive su “segunda época dorada”. Porque en un mundo donde lo visual es lo que predomina, la ilustración ha conseguido hacerse un hueco como una forma de comunicar diferente, personal y atractiva. Por lo que, el mundo de la moda y las tendencias ha decidido integrar el arte del dibujo y la ilustración en muchas de sus campañas y estrategias de ventas.

No obstante, y al contrario de lo que muchos opinan, la ilustración no es algo nuevo. Hace 150 años, las portadas de las revistas de moda no apostaban por grandes personalidades dentro de una gran producción, sino por artistas que ilustraban la temática del número a sacar.

 

El arte es un estilo de vida, una corriente social; el arte es todo lo que a uno le transmita una sensación o un sentimiento positivo o negativo”, Pablo González.

Sin embargo, en los años 20 del siglo XXI, la ilustración se ha convertido en un arte lleno de hastags. Por eso, y para entender dicho fenómeno, tan bello y que tanto ensalza el trabajo artesanal, hablamos con tres ilustradores que han convertido su profesión en una forma de vida llena de lienzos a todo color. Ellos son Joel Miñana, ilustrador y profesor de diseño e historia de moda en Barcelona; Pablo González Moreno, diseñador de Le Petit Modern e ilustrador; y Valeria Palveiro, más conocida como Coco Dávez, ilustradora, directora de arte y pintora.

 Es probable que algunas personas piensen que la ilustración de moda tiene que ver con dibujar figurines para diseñadores, pero lo cierto es que va mucho más allá. Aunque la primera pregunta, ¿es algo realmente innovador? “No, es lo opuesto a innovar”, nos dice Joel Miñana. “En mi caso, yo siento que estoy recuperando el oficio de ilustrador como periodista. Antes de la aparición de la cámara, las imágenes que acompañaban a los artículos periodísticos eran ilustraciones”, añade.

Y si les preguntas qué es lo que tiene el arte para querer dedicar su vida a ello, Pablo González nos da el titular, porque para él, el arte no es una palabra, sino una filosofía. “El arte es un estilo de vida, una corriente social; el arte es todo lo que a uno le transmita una sensación o un sentimiento positivo o negativo”. Sus formas de vida giran en torno a la magia, porque como nos cuenta Coco Dávez, puede llegar a ser una paradoja. “A priori piensas que el arte no es algo vital, pero luego te das cuenta de que no puedes vivir sin él”. Aunque, si en algo coinciden los tres, es que lo más importante es conseguir que, sea lo que sea, no deje indiferente.

“Si hay algo que es tendencia, es no apostar por las tendencias. Las ilustraciones, al igual que la moda slow, dan valor al tiempo y al trabajo artesanal”, Joel Miñana.

Además, en la actualidad, se apunta a la ilustración como una corriente del nuevo modernismo. Sin embargo, otros, como Joel Miñana, opinan que forma parte del movimiento slow. “Si hay algo que es tendencia, es no apostar por las tendencias. Las ilustraciones, al igual que la moda slow, dan valor al tiempo y al trabajo artesanal”, cuenta. Sin embargo, si damos marcha atrás en el tiempo y nos remontamos al origen, la directora de arte es clara: “la ilustración es la consecuencia de una de las mayores crisis del mundo. El arte al uso cayó, el papel también, los medios se vieron obligados a reinventarse y apostaron por un arte olvidado, que además de ser más barato, se podía imprimir sobre cualquier superficie”, nos explica Coco Dávez.

El resurgir de la moda ha enfatizado este renacer en el arte, ahora 3.0. Por un lado, tenemos a los que califican a las nuevas generaciones como refrescantes y diversas, con propuestas que, hasta la fecha, no se habían visto; y por el otro, se piensa que, a nivel nacional, somos más un escaparate que una fuente de ingresos. Eso, y que nos falta contacto con la cultura. A pesar de todo, el talento, la creatividad y la provocación, son los tres elementos que definirían la actualidad de la moda española.

Desgraciadamente, el futuro de la vida del artista no es un camino de baldosas amarillas, pero cuando una persona cuenta con la capacidad de expresar todo lo que lleva dentro mediante una vía tan pura, renunciar a ella, no es algo fácil. “Soy artista porque me hace feliz. Si no fuera feliz, ¿qué sentido tendría que lo hiciese?”, nos cuenta Coco. Sin embargo, a la hora de hablar de apoyos, no pueden evitar mencionar lo poco valorados que se sienten en España. Porque una cosa está clara: en nuestro país, las artes no se apoyan lo suficiente. “Me entristece ver cómo tu propia casa no te valora. Porque, a pesar de que duela, la realidad es que España no trata a sus artistas como debería”, confiesa Pablo. ¿La razón? Según ellos, nuestra cultura y estilo de vida. “Un gran segmento de población no tiene una relación directa con los trabajos artísticos y eso hace que se devalúe”, nos explica Joel Miñana. “Si nos hubieran educado a todos además de hacer deporte a tocar un instrumento, hacer cerámica, clases de dibujo… hubiésemos visto el trabajo que hay tras una canción, una obra de teatro, una escultura o una ilustración”; añade.

A pesar de todo, cada uno de ellos ha encontrado un espacio donde exhibir su trabajo. Y las redes forman parte de ello. ¿Concretamente? Instagram. Constituye su propio escaparate mundial, el lugar al que acuden galerías y marcas en busca de algo nuevo (y original). Porque tras las pantallas, los ilustradores juegan la baza de saber venderse. “Vivimos en un mundo muy acelerado, con muchos estímulos y millones de imágenes diferentes por segundo a golpe de dedo. Esto es una ventaja ya que tu trabajo se puede ver en todo el mundo en un segundo a golpe de un click, aunque también es un inconveniente debido a que la retentiva de las personas es más escasa y más difusa”, nos cuenta Pablo.

Soy artista porque eso me hace feliz”, Coco Dávez.

Aunque al final, y sea como fuere, el arte 3.0 tiene la misión de reinventarse e innovar; al igual que sus artistas. Hoy en día, y como en la mayoría de ámbitos, importa más cómo expongas tu trabajo y cómo te vendas, a la calidad del mismo. Pero esto no es algo de ahora. Si no, recordemos a Andy Warhol y a su obsesión por “pintar dinero”. ¿Conclusión? El arte también es marketing. El arte también es un negocio.

Es por eso que ante la subjetividad y la consideración personal de si algo es o no es arte, o si algo merece o no la pena, no deberíamos olvidar (y mucho menos menospreciar) a sus autores, porque como dijo el pintor Pablo Picasso “para dibujar, hay que saber hacerlo”.

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