Volvemos al sol. ¿Qué ocurre con nuestra piel?

Volvemos al sol. ¿Qué ocurre con nuestra piel?

Volvemos a pasear al aire libre, a disfrutar de la primavera y a sintetizar Vitamina D. Es «el regreso» más deseado y si tú también te preguntas qué ocurre con nuestra piel, ya te adelantamos que lo que más necesita es protección (solar) y saber cómo y cuándo es mejor reintegrarla en tu rutina beauty.

¿Cómo volvemos al sol?

Con mucha precaución. Bien es cierto que aquellos afortunados con terraza han podido abusar precisamente de los días soleados y lucir un bonito bronceado, pero todos los demás… ¡Ahora más cuidado que nunca protección total! Nuestra piel, ante la ausencia del estímulo solar, ha relajado la producción de melanina. Por lo que ahora, hemos de protegernos con un SPF alto aunque estemos en la ciudad ya que podríamos quemarnos.

Si salgo a hacer deporte, ¿qué SPF necesito?

Lo mejor es arrancar de un modo progresivo con el ejercicio y, en la medida de lo posible, evitar las horas centrales. Siempre debemos proteger la zonas más expuestas –como es cara, brazos y piernas–, pero ser conscientes que con el sudor esta protección se degrada, por lo que es importante replicarla cada dos horas como máximo.

Para andar por la calle, ¿también necesito protección?

Marta Garnica, responsable de Formación de Bioderma asegura que debemos utilizar un fotoprotector durante todo el año, independientemente de si estamos en la ciudad o en la plata. En zonas urbanas, la protección es importante, debemos seleccionar un producto con protección alta y re aplicarlo cada 2 horas – o media hora antes de salir a la calle. Ya que si pasan más de 2 horas desde su aplicación, el producto pierde su capacidad de protección y solo volviendo a aplicarlo conseguiremos su máxima eficacia.

Y para sintetizar mejor la vitamina D, ¿mejor 15 minutos sin protección?

Marta Vilavella, dermatóloga de IDERMIC y colaboradora de Bioderma dice que es recomendable tomar diariamente 15 minutos de sol sin protección a excepción de la zona facial. Si queremos evitar los efectos de envejecimiento de la radiación UVA (manchas, arrugas, carcinogénesis) aplicaremos SPF50+ pero solamente en la cara. La radiación UVB que es la encargada de ayudar a sintetizar vitamina D la podremos absorber exponiendo los brazos y las piernas. Las personas que tienen balcón, patio o terraza lo tienen más fácil, en caso de tener que tomarlo a través de la ventana hay que tener en cuenta que se tiene que abrir el cristal porque la radiación UVB no atraviesa el vidrio.  Además de ayudarnos a fabricar vitamina D, la exposición solar mejorará nuestro estado anímico y nos ayudará a dormir mejor.

 

 

1/ Eight Hour® Cream Sun Defense for Face SPF 50, de Elizabeth Arden (27 €). Ligero y sin aceites protege la piel frente a la exposición y radiaciones solares al tiempo que le ofrece hasta ocho horas de hidratación.

2/ Silky Bronze, de Sensai (120 €). Protección solar anti envejecimiento muy resistente al agua y al sebo. Hidrata y suaviza el rostro mientras favorece un bronceado atractivo y luminoso. 

3/ Photoderm M SPF50+, de Bioderma (19,95 €). Previene y evita la recurrencia del melasma y protege el rostro de la luz azul de las pantallas, gracias a la sinergia del Óxido de hierro y la Glabridina. Es una crema con un tono dorado muy favorecedor y ultra-natural, resistente al agua y no comedogénica (pueden usarla pieles mixtas y grasas).

4/ Gel-en huile SPF 50, de Clarins (31,50 €). Para los más deportistas, puede aplicarse sobre la piel seca o mojada, ya que repele el agua y el sudor. Su textura sedosa no deja marcas blancas.

5/ Expert Sun Protector Face&Body Lotion, de Shiseido (44 €). Su tecnología SynchroShieldTM responde a los cambios en el medio ambiente. Además de la tecnología WetForce, fomenta la fuerza de la película protectora al entrar en contacto con el agua o la transpiración, la nueva tecnología HeatForce hace lo mismo con el calor del sol.



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