50 años de la llegada a la Luna

La llegada a la Luna fue un hito histórico que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad – y de eso ya hace 50 años.

Fue un viaje largo, tedioso y lleno de curiosidades. El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin pusieron sus pies en la Luna mientras Michael Collin pilotaba el orbitador del Apolo 11. Cincuenta años después, y en memoria de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad (motivado por la Guerra Fría), la carrera por conquistar la Luna sigue vigente, con varios países y compañías privadas planeando regresar al satélite.

El ser humano ya se preguntaba hace miles de años qué era lo que habría más allá de lo que sus ojos podían ver. Así, en 1962 el presidente Kennedy anunció la voluntad de los terrestres por llegar a la Luna. Ese fue el pistoletazo que dio salida a distintos intentos por parte de los americanos.

Astronaut Buzz Aldrin.

El reto no estaba en conseguir colocar un artefacto sobre un cuerpo celeste, sino en trasportar en él a los primeros humanos que estuvieran dispuestos a sobrevolar 384.000 kilómetros de distancia, 75 horas de viaje intergaláctico. Esto supuso un hito tecnológico, antropológico, y casi filosófico.

Nuestros tres astronautas emprendieron su aventura el 16 de julio y regresaron el 24 de ese mismo mes. Durante la misión recorrieron 1764 millones de kilómetros, un total de 195 horas, 18 minutos y 35 segundos. La nave que llevó a Armstrong, Collins y Aldrin pesaba 3.000 toneladas y fueron elevadas en la fase de despegue por cinco motores F1, los más potentes de la época. En el Programa Apolo intervinieron 400.000 personas. Entre ellos, ingenieros, científicos, técnicos… Aunque muchos de ellos no estaban vinculados a la industria aeroespacial.

“Houston, aquí la Base Tranquilidad. El águila ha aterrizado”, Armstrong.

Un dato curioso es el emblema de la misión Apolo 11: un águila con una rama de olivo (el símbolo de la paz). Cuando la NASA lanza un nuevo programa, encarga a sus diseñadores el parche que irá bordado en los trajes espaciales. Estos distintivos simbolizan los valores y las intenciones de su trabajo.

Además, los astronautas pudieron llevar consigo algunos objetos personales con la condición de que el director de Operaciones de Tripulación de Vuelo diera el visto bueno. Estos iban dentro de pequeñas bolsas de lona, las Personal Preference Kits, PPK. Ahora, son objetos de coleccionista.

© Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva para el Programa Apolo.

Gracias a un acuerdo con el Museo Nacional de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el comandante Armstrong llevó en su kit personal pequeños trozos de madera de la hélice izquierda del Flyer, el histórico avión en el que se realizó el primer vuelo a motor de la humanidady varios pedazos de muselina del ala superior izquierda. Aunque también se llevaron libros, símbolos masónicos, lava de Oregón (que sigue en la superficie lunar), banderas, insignias y medallones 

El entrenamiento no fue una tarea fácil para ellos – ni para la NASA. Era riguroso, duro, realista y podía llegar a ser muy peligroso. Armstrong estuvo a punto de morir en un ensayo con el módulo lunar “Eagle”. No obstante, no solo se limitaron a practicar los despegues o enfrentarse a meteoritos, sino que también entrenaron varias semanas en las junglas de Panamá, en el desierto de Nevada y aprendieron a orientarse mediante la posición de las estrellas.

Todo ello para sobrevivir en el caso de que el entorno fuera hostil. Y a pesar de que no lo fue, el mar siempre es una amenaza desconocida – por eso llevaban consigo repelente de tiburones.

Aldrin tendría que haber sido el primer hombre en pisar La Luna, por ser el más joven; pero el módulo lunar planteó pequeños desafíos de diseño que dificultaron este orden

Originalmente, tendría que haber sido Aldrin el primer hombre en pisar la Luna, por ser el más joven; pero el módulo lunar planteó pequeños desafíos de diseño que dificultaron este orden. La NASA cuenta en “Apollo Expeditions to the Moon” que la escotilla se abrió en el lado opuesto donde estaba sentado Aldrin, y por esa misma razón, Armstrong fue el primero en bajar. “Houston, aquí la Base Tranquilidad. El águila ha aterrizado”,Armstrong.

Algo que parecía imposible pasó a convertirse en realidad, y ahora todos celebramos aquel hito que cambió nuestra historia, que fue un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad. Hasta la fecha, tres países han aterrizado en la Luna. Ahora fijamos nuevos objetivos y planeamos nuevos destinos ¿El próximo? Marte. En definitiva, como diría Buzz Lightyear, hasta el infinito y más allá.

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