Balenciaga, tradición contemporánea

Necesitamos de él, de su magia y de su poder. Ossie Davis dijo una vez que cualquier forma de arte es una forma de poder; porque causa impacto y puede influir en los cambios: no sólo puede cambiarnos, sino que nos hace cambiar.

El diseñadorde modaespañol más admirado e influyente de todos los tiempos tiene un nombre, y ese es Cristóbal Balenciaga. ¡Y tenemos buenas noticias! A partir del 18 de junio, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza será el encargado de salvaguardar una de las exposiciones más esperadas de la historia de la moda: Balenciaga y la pintura española. Una muestra que fusiona sus diseños con la tradición de la pintura española de los siglos XVI al XX.  

Después de casi 50 años, Madrid homenajea el talento de este modista vasco y lo acompasa, por primera vez, con una selección de 55 piezas de los grandes nombres de la historia de la pintura española, artistas que fueron su principal fuente de inspiración.

© Retrato de María del Rosario de Silva y Gurtubay (1921), de Ignacio Zuloaga.

Las referencias al arte y a la cultura española siempre han estado presentes en el sello Balenciaga: líneas simples y minimalistas que engrandecen los hábitos religiosos, así como el volumen casi arquitectónico que protagonizan muchas de sus piezas. Una de sus señas más identificativas es el aire de la bata de cola, la cual hace referencia a una bailaora flamenca, visibles en los volantes de los vestidos, los brillos de los trajes de luces de un torero…

El diseñador siempre ha inspirado en la España del momento. También fue capaz de representar la elegancia aterciopelada de las telas negras de la indumentaria de la corte de los Austria. Y esto solo son algunos ejemplos.

Balenciaga era un estudioso de la historia del arte, lo que provocó que, junto con su fuerte personalidad y su estilo característico, creara un estilo lleno de influencias que lo acompañó hasta su periodo más vanguardista. Tomaba prestado momentos históricos para reinterpretarlos con hilo y aguja de forma mucho más contemporánea. “Con los tejidos nosotros hacemos lo que podemos, Balenciaga hace lo que quiere”, decía de él Christian Dior.

© Flores en jarra de cristal, de Gabrielle de la Corte.

El recorrido por las salas sigue un itinerario cronológico a través de las pinturas, las cuales acompañan a los vestidos que guardan una vinculación entre estilo, periodo y pintor. Son conexiones que dan lugar a un seductor diálogo entre moda y pintura, entre la creatividad del modista y sus más atrayentes fuentes de inspiración.

Un espacio que rinde homenaje al negro, uno de los colores fetiche del diseñador, y a su figura como “arquitecto de la alta costura”. Todo el mundo sabe quién es Balenciaga – y si no, debería. Gracias a su estilo innovador, a su total dominio de la costura y a un alto nivel de exigencia, se consagró como uno de los diseñadores más influyentes del panorama internacional. “Un buen modista debe ser arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida”,es una de las frases más célebres del diseñador.

Balenciaga y la pintura española

Hasta el 22 de septiembre, en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Paseo del Prado 8. 28014, Madrid).

Precio general de la entrada: 13 €

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