Teresa Helbig, empoderamiento femenino

Por Lucía Garrido.

Sus diseños se pasean por las alfombras rojas y su estilo ya es inconfundible. Cada vez son más las que quieren pertenecer a ese aquelarre llamado Helbigang al que Teresa Helbig no solo viste, también llena de poder.

Nos obsesiona el detalle, la perfección y el respeto al oficio”. Y así, con este lema por bandera, es cómo Teresa Helbig (Barcelona, 1963) ha conseguido tras más de veinte años, ser una de las diseñadoras más reconocidas de nuestro país.

Su destino siempre había estado ligado a la moda. Teresa trabajaba como escaparatista en una tienda, pero todo cambió cuando acudió a la boda en la que lució su primer diseño: un vestido confeccionado con plumas y que encandiló al resto de invitados. Ese día fue el punto de partida y lo que le convenció a crear su propia colección.

Y así, lo que empezó como una aventura se convirtió en una profesión que no le para de dar alegrías. ¿La última? Ser ganadora por tercera vez del premio L’Oréal a la mejor colección (“I put a spell on you”) en la pasada edición de la pasarela madrileña. “La MBFW es la semana más importante del año para nosotros, la prueba de fuego ante nuestras clientas. Implica nervios e ilusión. Es un examen que has de aprobar cada seis meses, pero llevamos casi 25 años trabajando muy duro y madrugando, y eso nos avala”, reconoce.

Y, como no puede ser de otra manera, siempre los aprueba con nota gracias a su madre. Ella, que trabajaba en un taller de costura, fue quien propició que creciera entre telas, y por eso ahora le brinda su trabajo: “Esta colección va dedicada a nuestra Helbigang, a nuestras clientas y, sobre todo, a la más punki que tenemos en casa, que es mi madre. Ella es la que nos mete en vena toda la pasión por la costura y por el buen hacer”, afirma.

Y a ese #helbigang, o lo que es lo mismo, ese séquito de mujeres que defienden como nadie cada uno de sus diseños (y por supuesto, los valores de la marca) pertenecen actrices como Macarena Gómez, Úrsula Corberó o Inma Cuesta. Y va en aumento: Ángela Bassett, Saoirse Ronan, Gwen Stefani y la última en sumarse, la actriz india Priyanka Chopra.

“Las mujeres Helbig son mujeres fuertes, frescas, coquetas y súper auténticas. Son nuestras musas y nos hacen soñar”

Está claro que el “estilo Helbig” traspasa fronteras y el hecho de que mujeres de lugares diferentes defiendan la moda española, supone un plus de visibilidad. Sin embargo, ella le resta importancia: “Siempre decimos lo mismo cuando nos preguntan por nombres propios. Para nosotros cualquier mujer es igual de valiosa e importante, y todas son bienvenidas a nuestra #helbigang. Nos gusta tener estilos, caracteres, edades y perfiles diferentes de clienta”.

Pero, ¿y si tiene que elegir a alguien para incluir en su séquito? “Me gusta mucho Bárbara Lennie”,afirma.

Sus chicas son guerreras

Si hay algo que define el trabajo de la diseñadora catalana es, además de su meticulosa tarea,

En Teresa Helbig elaboramos colecciones de prêt-à-couture y novia con siluetas contemporáneas, empleando tejidos creados tras un proceso minucioso de investigación en el atelier”, el carácter de cada uno de sus diseños. Piezas en las que se superponen cinturones, pedrería y estampados de todo tipo, hablan por sí mismas: “Las mujeres Helbig son mujeres fuertes, frescas, coquetas y súper auténticas. Son nuestras musas y nos hacen soñar”.

Con su última colección, basada en un aquelarre y confeccionada a base de plumetti, cuero troquelado, cristal o terciopelo, les rinde cortesía: “«I put a spell on you» es un homenaje a las mujeres fuertes, que siempre las ha habido, y a la persecución que han sufrido, porque a una mujer diferente siempre se la señala con el dedo. Nuestras brujas son gamberras, benévolas, listas, trabajadoras, autosuficientes, provocadoras”.

Backstage en MBFWM.

Los vestidos son la base de su ADN, y dado que “cree que es donde las clientas esperan un ‘statement’, una declaración de intenciones cada temporada”, no deja de trabajar, de guardar recortes, de apuntar y buscar para conseguir unlookrefinado, elegantísimo, pero rebelde, nada cursi. “Suelo estar haciendo la cosa más tonta, cocinando o en la cola del cine, y de pronto la idea toma forma en tu cabeza. A partir de esa imagen evocadora construimos un relato, una historia, que nos ayuda a explicar mejor nuestros valores”, añade.

Porque, aunque empezar es difícil, mantenerse lo es aún más, y Teresa Helbig ha logrado a lo largo de los años, un sello de identidad: “estamos en ese momento tan bonito en el que un Helbig ya es reconocible”.

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