La mujer de rojo, el color de la fuerza

Rojo. Es fuego, es pasión. Simboliza todo lo que somos, define lo que seremos. Y con él nos sentimos identificadas. Mujeres (todas ellas) que son feministas, sí, pero también luchadoras e incombustibles. Su camino ha sido largo, pero siempre nos quedamos con que lo mejor, aún está por llegar.

Nuestra historia lo demuestra. Somos unas inconformistas. Hemos aprendido a ser valientes y somos capaces de todo. Hemos aprendido a ser fuertes y ya nadie nos para.

Feminismo, un término imprescindible a la vez que complejo. El segmento de la población que realmente conoce el verdadero significado de esta palabra es infinitamente menor al que imaginamos. Sin embargo, las mayores controversias son provocadas por esta corriente filosófica y política, en gran medida por el interés mediático y económico que sustenta.

“Yo no soy ni machista ni feminista, yo quiero la igualdad”, dice la gran mayoría. Pero lo que no saben es que el feminismo no busca la superación de la mujer hacia el hombre, sino la igualdad legal y humanitaria. Busca eliminar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres. Si este es su significado, ¿cómo es posible que haya gente que lo rechace?

El feminismo no busca la superación de la mujer hacia el hombre, sino la igualdad legal y humanitaria

En pleno siglo XXI, es triste tener que reconocer que, al parecer, las mujeres siempre tenemos que demostrar lo que a los hombres se les da por sentado.No obstante, esto no es un problema actual. Esta constante lucha comenzó siglos atrás. Concretamente, conel inicio de la Ilustración. Al mismo tiempo quese escribía la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, Olympia de Gouges proclamó la Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, una forma de reivindicativa de demostrar que las mujeres también formábamos parte de esa universalidad de los derechos. Desde entonces y poco a poco, el empoderamiento de la mujer se ha materializado en un eterno debate que ha conseguido grandes logros.

¿Pero qué es lo que pasa con la moda que todo el mundo se echa las manos a la cabeza cuando se habla de ella? Ha sido acusada una y mil veces de ser un mundo frívolo y de sustentar valores patriarcales. Cuando no es así. La realidad es otra. Esta industria ha significado un pilar fundamental a la hora de luchar en la causa feminista, sobre todo en los aspectos de género. Un ejemplo podría ser la democratización del pantalón, llevada a cabo por Coco Chanel. Tras la Primera Guerra Mundial, las francesas no quisieron regresar a una moda recatada e incómoda. Chanel introdujo los pantalones al armario femenino, puso de moda el corte de pelo garçony los labios pintados de rojo. Todo un clásico. Toda una revolución que a día de hoy todavía se recuerda. Su perfume Nº5 alcanzó el estrellato cuando la diva del momento, Marilyn Monroe, confesó que era lo único que se ponía para dormir. Aunque lo cierto es que no importa la fragancia que sea. Si es Chanel, seguro que triunfa.  

Sudadera de Adidas.

Después de modificaciones como esa, la moda femenina ha experimentado cambios trascendentales que han marcado hitos históricos. Como es el desuso de zapatos de tacón en las alfombras rojas: “Me he quitado los tacones como una reivindicación feminista. ¿Por qué los llevamos? ¡Duelen tanto! Y no tienen ningún sentido, afirmó Emma Thompson mientras presentaba el premio a mejor guion en los Globos de Oro. Otro avance ha sido la incorporación de prendas masculinas en los armarios femeninos. Los trajes son cada vez más famosos. Son tendencia, un must, y sientan de maravilla. ¿La pionera? Nada más y nada menos que Julia Roberts en 1990.

El mundo del cine no se ha quedado atrás. Desde auténticas divas de Hollywood como Ava Gardner hasta Millennialscomo Emma Watson, pasando por iconos como Audrey Hepburn, Kristen Stewart, Rossy de Palma o Itziar Castro. Hablan de sus preocupaciones con total libertad, protestan cuando algo no les gusta y luchan. Movimientos como los de #MeToo, series basadas en mujeres, protagonistas femeninas con fuerza, poder y voluntad. Las redes sociales hoy en día son esenciales para un artista. Hoy en día tienen voz.

Chanel introdujo los pantalones al armario femenino, puso de moda el corte de pelo garçon y los labios pintados de rojo. Toda una revolución

Tampoco me negaréis que combatir contra los mensajes machistas del reggaeton no ha sido todo un logro. ¿Las responsables? Una oleada de nuevas compositoras como Rosalía, Lola Índigo o Brisa Fenoy. Por eso las adoramos. La letra de una canción no tiene por qué cosificar a la mujer para que lo demos todo en la disco.

Pero, sin lugar a dudas, lo más importante es que ya no somos las únicas que lidiamos por nuestros propios derechos. No estamos solas. Muchos hombres se han unido a nuestra causa. Piden que no generalicemos, empatizan con nosotras, nos dan voz y denuncian las injusticias. Como diría Chimamanda Ngozie: “todos deberíamos ser feministas”.

Ya nada es lo que era. Las mujeres nos hemos cansado de vivir con miedo, porque el miedo no sirve para nada. Empoderadas, fuertes y capaces de todo. Así es el nuevo perfil femenino. Así es como somos.

Créditos editorial
Fotógrafo: Aaron Löwe.
Estilista: Sara Dasi.
MUAH: Laura del Peral.
Modelo: Sonia Komarova.

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