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Karl Lagerfeld, adiós al Kaiser

Texto: por Lucía Garrido.

Genio. Es la palabra que mejor describe al polifacético Karl Lagerfeld. Con su muerte, el mundo de la moda se queda huérfano de su creador más influyente del siglo XX-XXI.

Un antes y un después. Es lo que sucede cuando alguien tan relevante nos dice adiós. Ocurre que ya nada vuelve a ser como era entonces. Y, aunque es muy difícil pasar por la vida y dejar huella más allá de tus familiares y allegados, hay quien lo consigue.

Karl Lagerfeld (1933 – 2019) ha sido uno de ellos y su huella es más que profunda.

Así, aunque sus apariciones al final de los últimos desfiles de Chanel junto a su mano derecha, la directora del estudio, Virginie Viard (quien sucederá a Lagerfeld al frente de la firma), pusieron en alerta a todo el fashion system, no fue hasta el showde Alta Costura primavera/verano 2019 de Chanel, el pasado enero, cuando su ausencia hizo presagiar un final que nadie quería imaginar.

“Hay que tener estilo para poder venderlo”

Diseñador, fotógrafo, ilustrador, editor… El Kaiser de la moda lo fue todo, incluso un personaje de sí mismo. Una leyenda en la que él mismo consideraba que “la suerte era una cuestión de voluntad” – y supo buscarse la suya. Así, a los 14 años se trasladó desde su Hamburgo natal a París para realizar unas prácticas en Pierre Balmain, las cuales pudo conseguir tras ganar con uno de sus bocetos el concurso de talentos del International Wool Secretariat. Tres años más tarde, empezó a colaborar con Jean Patou pero terminó por abandonarlo porque “solo hacían dos colecciones de Alta Costura al año y se aburría“.

Y así, tras trabajar varios años como diseñador independiente, llegó a ser el director creativo de Chloé de 1963 a 1983 (lo sería también más tarde, de 1992 a 1997), y después llegaría a Fendi, en 1965 y a Chanel en 1983. Él ha sido el único capaz de estar en tres firmas a la vez y al mismo tiempo crear su propia marca. Por eso era el Kaiser.

Lagerfeld, que aseguraba que “hay que tener estilo para poder venderlo“, siempre lo tuvo y lo reflejó en cada una de sus colecciones. Consiguió relanzar Chanel tras una época de escasas ventas e hizo, con sus escenarios, que los desfiles de la casa francesa fueran los más esperados de las fashion weeks.

Karl Lagerfeld.

Rediseñó de mil maneras distintas el clásico traje detweed, implantó los ribetes con pespuntes en las chaquetas de motorista e inundó con las dos cescruzadas no solo las prendas, también los complementos para conseguir que la Maisonfuera reconocible y deseada por el público joven. Y, sin embargo, a su vez continuó ofreciendo a las clientas de toda la vida la mejor confección con los tejidos más costosos para la Haute Couture. Así fue cómo supo reinventar Chanel sin dejar a un lado la esencia de Coco.

Admirador insaciable de la cultura, “me interesan casi todos los aspectos de la cultura y siento que todos me influyen de alguna manera”, Karl llegó incluso a transformar su marca dando paso a la Lagerfeld Gallery, una aventura mixta de arte y venta al detalle donde, además de las colecciones de prêt-à-porter, se incluyen sus fotografías, su colección de libros, ya que tenía su propia editorial, y los perfumes. En 2004, Tommy Hilfiger la adquirió, y la marca Karl Lagerfeld pasó a convertirse en la primera firma en colaborar con una cadena low cost.Los diseños del alemán para H&M fueron un éxito rotundo y gracias a eso la multinacional sueca se animaría a hacer las demás colaboraciones.

“No quiero ser real en la mente de los demás, quiero ser una aparición”

Él, que vivía sin normas y hacía y decía lo que quería, “si quieres ser aburrido, sé políticamente correcto”, observaba mejor que nadie para plasmar en sus desfiles, ya fueran de Fendi o de Chanel, toda la magia que salía de su inspiración: “no existe una regla sobre lo que es inspirador y cómo puede afectarme. Para mí lo que funciona es observarlo todo, y luego olvidarte de ello y rehacerlo a tu modo”, afirmó.

Y ahora que se ha marchado a los 85 años, será él quien inspire al resto, aunque se empeñase en pasar de manera efímera por la vida. “No quiero ser real en la mente de los demás, quiero ser una aparición“. Una aparición que, sin duda, será eterna.

En el número de marzo de La Moda en las Calles.

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