Botox ; let’s go to the party

Si nos preguntamos cómo empezó la historia del botox, posiblemente nos sorprenda saber que comenzó en fiestas privadas en las que el botox era la excusa y el verdadero protagonista. El objetivo era pasarlo bien. Eran ricos, famosos y regalaban pinchacitos a sus amigos.

El botox nació en EEUU en la década de los noventa. La fiesta continúa hoy en día de forma más controlada: el uso estético de toxina botulínica está sometido a control médico y se administra en su lugar natural, las clínicas. Aunque sus seguidores son el ácido hialurónico, el plasma rico en plaquetas y otros inyectables, el botox sigue siendo el número uno en la medicina estética. Lo acaba de confirmar la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética, ISAPS, cuya encuesta de 2017 arroja casi cinco millones de procedimientos con esta sustancia.

¿La razón de su éxito? La durabilidad del tratamiento y su efecto inmediato. Se consigue eliminar las arrugas y evitar su aparición durante unos seis meses. Mientras perduren los efectos paralizantes de la inyección sobre la musculatura del rostro, la piel se mostrará lisa y sin pliegues, lo que supone un efecto rejuvenecedor. Conel paso de los años, el músculo tratado se reeduca, lo que provoca una disminución de la aparición natural de las arrugas.

Según la especialista de Clínicas Dorsia, el botox se puede complementar con estimulantes de colágeno, voluminizadores, peelings e hilos reposicionadores en los llamados liftings no quirúrgicos. A partir de cierta edad, el botox debe abandonarse puesto que las claves a la hora de pautarlo no tienen nada que ver con el estado visible de la piel, sino con la fuerza muscular y la adherencia de la misma, las cuales se van perdiendo al cabo de los años.

Carmen Casado aclara que no es posible que se den sobredosis ni complicaciones graves con las dosis que se manejan en una clínica de belleza.

 

Te puede interesar...

Deja un comentario