Malne. La simbiosis (en moda) perfecta

Rosy de Palma, Emma Suarez o Paz Vega son algunas de las celebrities que no han dudado en pisar la alfombra roja con sus diseño. ¿Ellos? Son Paloma Álvarez y Juanjo Mánez (Malne). Y juntos apuestan por la Alta Costura en Edición Limitada.

Pon algo de música, “que amanse la fieras”, dice Juanjo nada más entrar en el estudio. Allí estamos Paloma y yo, que llevamos un rato charlando sobre cómo ha sido su experiencia de trabajar en Oriente Medio, donde presentaron una colección cápsula de veinte piezas en Doha, Qatar, en marzo de 2016. “A través de un contacto pudimos conocer la Boutique de Lujo Blanche, que justo celebraba su 20 aniversario, y nos propuso un desfile conjunto”, nos cuenta Paloma. Una locura, ¡en tan solo mes y medio lograron presentarlo! Y todo un éxito.

Pero la historia de Juanjo y Paloma no es nueva. Él era estilista. ¿Ella? Modelo. Y lejos de lo que os podáis imaginar, a través de amigos en común coincidieron en una fiesta “a mí me gustaba la música que esta sonando”, nos cuenta Juanjo. “Yo quise introducirme en el mundo de la moda porque veía publicados sus trabajos (sin saber que eran suyos) y me sentía muy identificada”, añade Paloma. Pero no fue hasta un viaje a Miami para la producción de un disco de Enrique Iglesias cuando realmente se conocieron. “Congeniamos muy rápido y nos hicimos amigos”, nos dicen. “Años más tarde yo le propuse que me ayudase una tarde en uno de mis trabajos y desde entonces (casi) no nos hemos separado”, añade Juanjo.

Y surgió Malne…

Porque vimos que le mercado de la moda se convertía en otra cosa, empezamos a ver que se polarizaba. Es algo que ha cambiado con la aparición de la tecnología: no dudas en gastarte 1.000 euros en un SmartPhone, pero no gastas 200 euros en una chaqueta. Cambiaba la manera de consumir y en el modelo de negocio de la moda sentíamos que empezábamos a no encajar.

Nos veíamos capaces de hacer algo diferente y único, un slow fashion, y quisimos apostar por ello. Queremos arriesgar, pero también queremos que compres una prenda, que la veas en el armario dentro de cinco años y que quieras seguir poniéndotelo. Es una inversión, algo que no pasa de moda. Nos exigimos mucho a nosotros mismos esa atemporalidad.

¿Por qué este nombre?

Queríamos hacer una fusión de nuestro apellidos: Álvarez y Mánez. Alguien nos sugirió que nos llamásemos Mal juntando “Ma – Al”, pero no nos terminaba de convencer. Y jugando con esta idea fue como surgió Malne. ¡Nos encantó! Ahora mismo no lo concebiríamos de otra manera.

De todas las colecciones que habéis presentado, ¿qué destacaríais?

La primera colección en MBFW Madrid fue en septiembre de 2016. Quisimos hacer un homenaje al siglo de oro español con Quevedo, Cervantes… Hicimos un tema histórico que en la vida hubiéramos imaginado (somos muy setenteros con ese concepto de libertad y de fiesta) pero ese tema de feminidad que también tiene personalidad y presencia fue el que nos llamó la atención.

Después hicimos otro desfile inspirado en la época viva de Londres, pero hicimos una colección mucho más pequeña que la primera porque queríamos tener algo más exclusivo. Más Malne. Y tuvo muchísimo éxito entre celibrities. Tanto, que en el festival de Cannes teníamos cinco vestidos nuestros. Casi no podíamos creerlo.

Y de la colección que presentamos en septiembre, quizá sea más elaborada. La hemos dividido en tres partes: con una apertura muy masculina a la que siguió una Venus inspirada en los cuadros de Boticelli, en la naturaleza, y que finalizó con cuatro vestidos blancos que lejos de entenderse como novia representaban la pureza y el alma… De hecho la última modelo desfiló con una paloma blanca.

Una de las grandes sorpresas de vuestro front raw fue Linsday Lohan…

Y no solo eso, le gustó tanto la colección que se llevó una de nuestras chaquetas abiertas en la espalda, que aúna este estilo femenino-masculino a la vez, y unos shorts con lentejuelas.

¿Qué es lo mejor define vuestro estilo?

Cada pieza está pensada y diseñada con mucho mimo. Nos reunimos (Juanjo y Paloma) con nuestro jefe de taller y sobre el maniquí elaboramos el diseño – lo que en Alta Costura se llama moulage. Podemos tardar tres semanas en diseñar solo una chaqueta, pero es que no nos sirve cualquier chaqueta, ha de ser “la chaqueta”, como las que hicimos abiertas por la espalda. Y no nos importa desperdiciar más tela si buscamos que un estampado y otro superpuesto coincidan de una manera determinada. Lo mismo nos pasa con las mangas, que no son rectas, sino un poquito acampanadas para seguir la forma del brazo. Al igual que las hombreras pagoda y algunos patrones, como es el del abrigo o el vestido drapeado que vimos en el desfile de PV, que hemos rescatado de colecciones anteriores y hemos reinventado.

¿Qué prendas destacarías de vuestro desfile de PV?

Hemos diseñado vestidos muy especiales (y bonitos) que combinamos con mangas – solo mangas. Pero quizá lo que más destacaría son pantalones y las chaquetas masculinas, que hemos combinado con túnicas de tul bordado para dar ese toque más femenino. Es algo que vimos en París, que nos gustó mucho, y que creemos que será tendencia.

Porque vuestras “piezas” son en edición limitada…

Nosotros tenemos un concepto de moda mucho más exclusivo donde casi todo (puedes ver que en el taller solo tenemos dos máquinas) está hecho a mano y nada está dejado al azar. Hemos hecho alguna colección cápsula, pero por norma general son las boutiques multi marca de lujo las que nos encargan una o dos tallas de cada modelo – o directamente trabajamos a medida con el cliente. Nosotros no tenemos un perchero con siete pantalones iguales, nuestro concepto de la moda es diferente, donde cada diseño es una “pieza”.

¿Qué os inspira a la hora de diseñar?

Nosotros siempre decimos que nos sentimos muy identificados con la década de los 70, con la mujer de Yves Saint Laurent… Pero lo cierto es que nos inspira mucho la calle. Juanjo y yo (Paloma) somos dos personas con una manera muy diferente de ser pero que después pensamos prácticamente lo mismo. Yo soy más racional, pienso más las cosas yo misma, mientras que Juanjo es más extrovertido, más pasional.

Nos damos alas el uno al otro, nos potenciamos mucho. Nunca nos decimos que algo es muy atrevido. Cuando vamos hacia un sitio o para otro vamos afinando una guitarra, no de otra manera. Queremos arriesgar, pero los dos somos muy disciplinados a hora de saber qué queremos contar y dónde queremos llegar.

Y Juanjo, ¿tú que dirías que te aporta Paloma?

Es una parte de mí. Es más que una extensión, porque ella no es una ayudante. Para mí 1 + 1 = 1. Pero más grande. Tenemos cierta simbiosis, vemos las cosas de la misma manera – y tenemos un respeto muy grande. Incluso nos han llegado a decir: “Juando diseña para sorprender a Paloma y Paloma diseña para sorprender a Juanjo”.  Es un juego, nos encanta, el dejar de ser niños en esto sería un error.

Vosotros os complementáis, pero es Juanjo quien se encarga de todos los bocetos…

Paloma: Él dibuja increíblemente bien. Y aún así, en la primera colección, me hizo dibujar los bocetos de hombre (risas). Pero cuando eres equipo, donde hay mucho por hacer, y Juanjo dibuja tan bien, ¿para qué lo voy a hacer yo?

Juanjo: A mí nadie me ha enseñado, pero nunca he tenido miedo, eso es lo que me ha ganado. De pequeño me dijeron: “tienes un trazo muy libre y eso hay que saber aprovecharlo”, es todo lo que he hecho. Y dibujar mucho, claro.

¿Cómo imagináis a la mujer Malne?

Quizá nosotros nos dirijamos a una mujer más exclusiva, que busca un vestido para un momento especial, pero es verdad que también ven nuestra marca como una inversión.  Nuestra idea es recuperar el espíritu de los antiguos ateliers, donde el propio diseñador te atendía, y quizá recuperar la esencia de aquellos diseñadores que han llevado el nombre de España fuera, como es Balenciaga, precisamente con esta manera de trabajar. Y si lo traemos al momento actual, DelPozo lo está buscando también dirigiéndose a un público muy concreto con una producción muy exclusiva.

¿Qué planes tenéis ahora en mente?

De momento vamos a cumplir con todos los encargos que nos han hecho en la Feria de París –de la que acaban de regresar–, y todos nuestros clientes. Para el próximo desfile ya empezamos a tener ideas en la cabeza, pero aún no hemos tenido tiempo de sentarnos y ver qué vamos a hacer. Lo que es seguro es que estaremos en MBFW Madrid y que participaremos en algún desfile aislado de novias y en alguna venta privada en Dubai.

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